Política

Quintela se consolida como articulador del peronismo fragmentado y toma protagonismo en la pulseada por 2027

Por Eduardo Nelson German · 20 de abril de 2026 · 11:00

El gobernador de La Rioja dialoga en paralelo con todas las tribus del PJ: viajó a Tierra del Fuego con Kicillof, recibió en su provincia a Wado de Pedro y se reunió en Buenos Aires con Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, que el 1° de mayo lanzarán en Parque Norte un nuevo espacio opositor. Su apuesta nacional contrasta con el perfil de otros mandatarios provinciales, que esperan una tregua previa antes de involucrarse en el armado.

Mientras el peronismo atraviesa uno de sus momentos de mayor dispersión en las últimas dos décadas, el gobernador Ricardo Quintela avanza en un rol que ningún otro mandatario provincial está ocupando con la misma intensidad: el de interlocutor cruzado entre sectores que, por ahora, no se hablan entre sí. La estrategia del mandatario riojano fue reconstruida por el sitio Infobae en un informe firmado por Joaquín Múgica Díaz, que lo describe como un equilibrista dentro de una oposición ordenada por compartimentos estancos.

El perfil que adopta el «Gitano» se distancia del de sus pares del norte y del centro del país. En Formosa, Gildo Insfrán prefiere esperar una distensión sostenida en el peronismo bonaerense antes de involucrarse en el armado nacional; Sergio Ziliotto, en La Pampa, sostiene una cautela similar. Quintela eligió el camino inverso: multiplicar reuniones, aceptar interlocuciones y construir una red propia que le permita anotarse como referencia en cualquier escenario de unidad que se abra hacia 2027.

Diálogo con todas las tribus: de Kicillof a Wado, pasando por el peronismo federal

En las últimas semanas, el gobernador encabezó una agenda que graficó con precisión su apuesta. Viajó a Tierra del Fuego junto al bonaerense Axel Kicillof —al que definió públicamente como el nombre más firme para encabezar una eventual boleta peronista nacional—, mantuvo encuentros en Buenos Aires con los diputados Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, referentes del ala que empuja el llamado peronismo federal, y recibió en La Rioja a Eduardo «Wado» de Pedro, una de las espadas del kirchnerismo.

La coreografía tiene un costado llamativo: Quintela decidió dejar atrás el enfrentamiento que lo llevó, meses atrás, a disputarle a Cristina Kirchner la presidencia del PJ Nacional. Desde el entorno del gobernador aseguran que su voluntad es convertirse en un articulador central del justicialismo en los próximos meses y tener presencia activa en la agenda nacional.

El acto del 1° de mayo en Parque Norte

Uno de los ejes de esa red de diálogo es la presentación en sociedad del espacio que impulsan Tolosa Paz y Michel, prevista para el feriado del 1° de mayo en Parque Norte. El encuentro había sido proyectado originalmente para mediados de abril en Entre Ríos, pero fue reprogramado para facilitar la llegada de legisladores y dirigentes del interior del país.

El esquema busca posicionarse como un actor relevante rumbo a la eventual interna partidaria, o a un acuerdo de cúpula si la competencia finalmente no se abre. El temario previsto incluye paneles sobre ejes de gobierno y un planteo explícito sobre la necesidad de que el peronismo articule un modelo económico alternativo al del oficialismo libertario.

La marcha al Palacio de Hacienda y el reclamo por la coparticipación

En paralelo, un grupo numeroso de intendentes se manifestó frente al Ministerio de Economía para reclamarle al titular de la cartera, Luis Caputo, por la caída de la coparticipación federal —que impacta de manera directa en los presupuestos municipales— y por el aumento acumulado en el precio de los combustibles, que desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán trepó un 23 por ciento. La reunión posterior se realizó en la sede de la Federación Argentina de Municipios, que conduce el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y contó con la presencia de Quintela.

La escena condensó dos planos que se retroalimentan en la estrategia del gobernador riojano. Por un lado, el reclamo institucional por los recortes en las transferencias nacionales, una bandera que La Rioja sostiene desde hace meses y que ubicó a la provincia entre las más golpeadas por el ajuste. Por el otro, la oportunidad política de mostrarse como puente entre jefes comunales de distintas procedencias en un momento en el que las estructuras partidarias tradicionales aparecen fracturadas.

Pichetto, Moreno y una reflexión paralela

En una línea conectada, pero con autonomía, el diputado Miguel Pichetto y el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno volvieron a poner sobre la mesa el debate sobre el modelo económico que debería proponer el peronismo. Pichetto insistió con la necesidad de un mensaje opositor claro y señaló al ex ministro Sergio Massa como uno de los principales canales de diálogo entre los distintos sectores. También remarcó que Cristina Kirchner sigue siendo una figura inevitable en cualquier ordenamiento interno, al recordar que la ex vicepresidenta conserva alrededor de treinta puntos de intención de voto pese al fallo que la mantiene cumpliendo pena domiciliaria.

Una apuesta de largo alcance desde La Rioja

Para La Rioja, el movimiento tiene consecuencias concretas. La proyección nacional de Quintela le permite al gobierno provincial sostener una presencia permanente en el debate público federal en un escenario de creciente asfixia financiera, profundizada por la retracción de las transferencias discrecionales y por la pulseada judicial con el gobierno de Javier Milei en torno al default del Parque Eólico Arauco y a los activos provinciales embargados en los Estados Unidos.

La apuesta, además, excede la coyuntura. Quintela se posiciona para ser un nombre ineludible en la mesa que deba resolver las candidaturas de 2027. Si la unidad del peronismo —hoy evaluada por muchos dirigentes como una quimera— finalmente se destrabara, será difícil que esa discusión no incluya al gobernador riojano. Y si, por el contrario, el espacio ingresa a la elección dividido, su capacidad de interlocución con todas las partes lo ubica en una posición estratégica para ordenar lo que quede después de las urnas.