Tragedia en la Ruta 38: murió un joven de 26 años, al ser embestido por una camioneta mientras remolcaba con una linga a otra moto averiada

La víctima fatal tenía 26 años. Una mujer identificada como López, de 35, y un hombre de apellido Guzmán, de 28, permanecen internados en estado grave en el Hospital Enrique Vera Barros. La camioneta Toyota Hilux era conducida por un hombre de 68 años, de apellido Vega, oriundo de Caleta Olivia pero radicado en La Rioja. En el lugar trabajaron Policía, Bomberos, Defensa Civil, Gendarmería Nacional y la morgue judicial. El accidente ocurrió a unos 20 kilómetros del puesto de control de ingreso a la capital provincial.

Un joven riojano perdió la vida y otras dos personas resultaron gravemente heridas en un violento siniestro vial ocurrido el lunes por la noche sobre la Ruta Nacional 38, a unos 20 kilómetros del puesto de control de ingreso a la ciudad de La Rioja. La víctima fatal fue identificada como Maximiliano Adán Guzmán, de 26 años, quien falleció en el acto tras el impacto que una camioneta Toyota Hilux roja asestó por detrás a las dos motocicletas en las que se trasladaba junto a sus acompañantes. El accidente volvió a poner en primer plano una combinación de factores de riesgo vial que se repite con frecuencia en las rutas del interior argentino: circulación nocturna, remolque precario de motos averiadas y encandilamiento por vehículos en sentido contrario.

El hecho se produjo alrededor de las 21 horas del lunes. Según informó el jefe de la Comisaría Quinta, Guillermo Maldonado, dependencia a cargo de la intervención en el lugar, las dos motocicletas —una de 110 centímetros cúbicos y otra de 150 cc— se desplazaban en el mismo sentido que la camioneta, con rumbo hacia la capital provincial. La unidad más pequeña habría sufrido un desperfecto mecánico y estaba siendo remolcada mediante una linga por la otra moto, una maniobra riesgosa que está prohibida por el Reglamento Nacional de Tránsito en rutas nacionales.

Un remolque precario, sin iluminación y en plena oscuridad

La reconstrucción del siniestro apunta a una suma de factores. La motocicleta remolcada carecía de iluminación propia en funcionamiento, la ruta en ese tramo presenta oscuridad absoluta por la falta de iluminación pública y el conductor de la camioneta habría sufrido un encandilamiento por un vehículo que circulaba en sentido contrario, justo en el momento en que se aproximaba por detrás a las dos unidades menores. La combinación derivó en un impacto violento, imposible de evitar para los motociclistas.

La fuerza del choque fue tal que los dos rodados y sus ocupantes salieron despedidos hacia la banquina. La camioneta, tras el golpe, perdió el control y terminó su recorrido a unos 50 metros del punto de impacto, incrustada entre los matorrales al costado del camino. La escena quedó delimitada por un operativo policial de urgencia y trabajo pericial que se extendió durante las horas siguientes.

El saldo humano

El siniestro se cobró en el lugar la vida de Maximiliano Adán Guzmán. Por su parte, los otros dos ocupantes de las motocicletas fueron trasladados de urgencia al Hospital Enrique Vera Barros, el principal centro de salud pública de La Rioja, donde permanecen internados en estado complejo, confirmó el comisario Maldonado. Se trata de una mujer de apellido López, de 35 años, cuyo cuadro es grave, y un hombre de apellido Guzmán, de 28 años, que también sufrió heridas de consideración.

La Fiscalía interviniente y el equipo médico del hospital son los encargados de seguir la evolución de ambos pacientes, en una guardia que se mantuvo activa durante la noche del lunes y las primeras horas del martes.

Los ocupantes de la camioneta: residentes con raíces santacruceñas

El vehículo mayor, la Toyota Hilux roja, era conducido por un hombre de 68 años de apellido Vega, acompañado por una mujer de apellido Casas. Ambos son oriundos de Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz, aunque según las primeras informaciones oficiales residirían actualmente en La Rioja. La pareja había partido desde la zona de El Cebollar antes del siniestro, un dato que forma parte de las diligencias que ordenó el Ministerio Público Fiscal para reconstruir la trayectoria previa del vehículo.

El conductor manifestó a la Policía que se vio encandilado por las luces de un vehículo que circulaba en sentido contrario y que por esa razón no alcanzó a advertir la presencia de las motocicletas que circulaban delante suyo. La mujer que lo acompañaba también fue trasladada a un centro asistencial para los controles médicos de rigor.

Un despliegue interinstitucional en el lugar

La magnitud del hecho requirió la intervención coordinada de múltiples fuerzas de seguridad y asistencia. Trabajaron en el lugar personal de las comisarías locales, Bomberos, Defensa Civil, Gendarmería Nacional y la morgue judicial. Los efectivos se ocuparon de asegurar la zona, asistir a los heridos, realizar las pericias accidentológicas necesarias y finalmente liberar la circulación sobre la Ruta 38, uno de los corredores viales más transitados del noroeste argentino.

En las próximas horas se esperan los resultados de los peritajes planimétricos, mecánicos y toxicológicos ordenados por la Justicia, que serán determinantes para establecer responsabilidades penales en el marco de la causa, que tramita bajo la carátula preliminar de homicidio culposo y lesiones culposas.

La Ruta 38, otra vez bajo la lupa

El siniestro vuelve a colocar el foco sobre la Ruta Nacional 38, que vincula a La Rioja con Córdoba y es una de las vías más transitadas del corredor del noroeste argentino. Organizaciones de seguridad vial vienen señalando, desde hace años, que la traza presenta serias deficiencias: tramos sin iluminación, banquinas en mal estado, dificultades de señalización y alto tránsito de vehículos pesados en horario nocturno. A eso se suma una modalidad de traslado riesgosa, pero recurrente en rutas del interior: el remolque de motocicletas mediante sogas, lingas o elementos precarios, sin luces propias y sin dispositivos de seguridad activa, una práctica que reduce drásticamente la visibilidad y el tiempo de reacción de los demás conductores, especialmente después de la caída del sol.

El caso Guzmán es, por lo pronto, el último de una larga serie de episodios viales que ponen a La Rioja y a su ruta troncal con Córdoba en la lista de zonas críticas para la siniestralidad en el interior argentino, en un mapa donde los controles, la infraestructura y la educación vial siguen siendo los pendientes más urgentes para evitar que hechos como el de anoche se repitan.


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