Kicillof enfrenta encuesta desalentadora: 61% cree que no puede ganarle a Milei
DC Consultores revela que la mayoría rechaza la candidatura del gobernador bonaerense. Mientras el Gobierno consolida apoyo con 41% que quiere profundizar el rumbo libertario, el peronismo se fragmenta entre tres visiones para 2027.
Las encuestas no mienten. O al menos eso es lo que piensa quien las comisiona. DC Consultores acaba de soltar un número que debe haber causado incomodidad en el entorno de Axel Kicillof: 60,95% de los argentinos cree que el gobernador de Buenos Aires no puede ganarle a Javier Milei en 2027. Solo el 39,05% considera que sí podría hacerlo. Es un déficit de 22 puntos. Es la brecha entre lo que Kicillof necesita creer y lo que la realidad le dice.
El dato se enmarca en un escenario político mucho más complejo. Los argentinos no solo desconfían de Kicillof como candidato; están fragmentados en sus propias expectativas electorales. Cuando se les pregunta «¿cuál es su objetivo en las próximas elecciones?», la respuesta revela una sociedad que no converge. El 41,4% quiere profundizar el rumbo libertario con Milei. El 34,9% busca un «milésimo sin Milei» — es decir, alguien que continúe la dirección general pero sin el presidente actual. Y solo el 23,7% quiere volver a las ideas del pasado, lo que sería el retorno peronista puro.



Esa fragmentación es la pesadilla de Kicillof. Significa que incluso si logra unificar al peronismo —una tarea hercúlea en las circunstancias actuales—, compite en un mercado electoral donde el tercio que apoya el regreso al pasado es minoritario. El grueso de la población quiere algo más a la derecha: o Milei sin diluciones, o un libertario «mejorado» pero sin Milei. No quiere lo que Kicillof vende.
Hay un segundo nivel de lectura en estos números que es aún más inquietante para la oposición. Una encuesta anterior, publicada hace pocos días, mostró que 56,4% cree que el Estado no debe ser empleador. Solo el 4,8% —prácticamente nadie— cree que el Estado debe dar trabajo. Es un cambio cultural profundo. Los argentinos abandonaron la idea del Estado proveedor. Pasó de ser sentido común peronista a ser una posición marginal. «El cambio cultural ya ocurrió. La política todavía lo está procesando», escribió el encuestador. Es la síntesis perfecta de por qué el peronismo está en crisis.
Para Kicillof, estos números representan un muro estructural. No es un asunto de liderazgo deficiente ni de mala campaña. Es que compite contra una mayoría que no quiere lo que vende el peronismo tradicional. Incluso si gana las internas peronistas —cosa que es dudosa dada la interna con Cristina—, enfrenta una electora que rechaza su propuesta de fondo. Es como vender VHS cuando todos compraron streaming.
El otro dato importante es que Milei está consolidando su base. El 41,4% que quiere profundizar el rumbo libertario es una minoría, pero es una minoría firme. No son votantes volátiles. No son indecisos. Son el núcleo duro que ve en Milei la solución. Son 2 de cada 5 argentinos con una convicción clara. Eso le da al presidente un piso de apoyo que, aunque no es mayoritario, es sólido para competir en una segunda vuelta contra un opositor fragmentado.

Mirada sobre La Rioja. Las encuestas nacionales muestran tendencias que desembocan en provincias como La Rioja con particular virulencia. Si el Estado deja de ser visto como empleador, las provincias que dependen de obra pública pierden su principal fuente de legitimidad política. Quintela construyó su poder sobre la base de distribuir empleo estatal. Si esa idea es rechazada por 56% de la población, su modelo de gobernanza está en jaque. Kicillof no puede ganarle a Milei, pero Quintela tampoco puede ganarle a Milei sin el apoyo de un proyecto nacional peronista que sea, al menos, competitivo. Las encuestas muestran que ese proyecto no existe. O está fragmentado en tres pedazos inconciliables.