Política

Herrera anticipó la incomodidad: descalificó las candidaturas como «irresponsabilidad» justo cuando se conoció que Quintela quedó fuera del cónclave de Parque Norte

Por Eduardo Nelson German · 29 de abril de 2026 · 12:16

El secretario general de la Gobernación riojana cuestionó con dureza la apertura anticipada del debate sucesorio, calificó como «despropósito» instalar candidaturas en medio de la crisis social y descalificó como «trasnochado» a cualquiera que las impulse a título personal. La definición opera ahora con doble destinatario: los precandidatos locales que disputan la sucesión provincial y la propia exclusión del gobernador del cónclave del peronismo federal por su perfil presidenciable.

El secretario general de la Gobernación riojana, Ricardo Herrera, formuló este martes un conjunto de declaraciones públicas que adquieren ahora un sentido político ampliado a la luz de una novedad conocida horas después: el gobernador Ricardo Quintela quedó formalmente excluido del cónclave del peronismo federal que reunirá este viernes 1° de Mayo a unos mil dirigentes del PJ en el complejo Parque Norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La exclusión, comunicada por los propios organizadores, alcanzó también al bonaerense Axel Kicillof, al sanjuanino Sergio Uñac y al santiagueño Gerardo Zamora, todos ellos descartados por su perfil presidenciable declarado.

Las declaraciones de Herrera, formuladas antes de que trascendiera la novedad sobre la exclusión, fueron categóricas en el plano discursivo. «Hoy la gente la está pasando muy mal; realmente no llega a fin de mes y no tiene para comer», planteó el funcionario, antes de calificar como «despropósito» e «irresponsabilidad» que algunos sectores comiencen a instalar candidaturas o debates vinculados a modificaciones electorales. La descalificación incluyó un componente específicamente provocador: «Seríamos irresponsables desde el Gobierno si nos pusiéramos a plantear este tipo de discusiones, y mucho más cualquier trasnochado que pretenda hablar de una candidatura a título personal».

La intervención de Herrera fue replicada por medios nacionales y locales —Tiempo Popular publicó este miércoles las declaraciones con énfasis en el cuestionamiento del adelantamiento electoral— y operó inicialmente como mensaje político con un destinatario aparentemente único: los precandidatos a gobernador que vienen circulando dentro del propio espacio quintelista. Teresita Madera, Florencia López, Gabriela Pedrali, Fernando Rejal, Rodrigo Brizuela y Doria, Armando Molina, Jorge Salomón, Marcelo Del Moral y Federico Sbiroli integran una nómina que el propio Quintela alentó como dispositivo de neutralización mutua, pero cuya proliferación pública comenzaba a generar ruido interno significativo.

La novedad sobre la exclusión del cónclave porteño abre, sin embargo, una segunda lectura posible sobre el sentido de las declaraciones de Herrera. La descalificación pública de las candidaturas como «irresponsabilidad» en un contexto de crisis social puede leerse retrospectivamente como construcción discursiva preventiva que, sin nombrar el episodio del cónclave, minimiza la importancia de no haber sido convocado al ámbito de articulación más relevante del peronismo federal del año. Si «es una irresponsabilidad hablar de candidaturas», entonces la exclusión del gobernador de un evento donde se descartó precisamente a los presidenciables podría procesarse internamente como dato menor antes que como golpe político.

La paradoja conceptual de la operación discursiva, sin embargo, queda expuesta inmediatamente para cualquier observador atento. El propio Quintela formalizó la semana pasada su candidatura presidencial mediante una serie de placas en redes sociales del PJ riojano, viajará el 1° de Mayo a la Ciudad de Buenos Aires para profundizar la apuesta nacional, y articula desde hace meses una gira federal con Victoria Tolosa Paz como eventual compañera de fórmula. La descalificación de las candidaturas que articula Herrera opera, así, asimétricamente: aplica a los aspirantes locales que disputan la sucesión provincial y, eventualmente, al propio cónclave porteño que excluyó al gobernador, pero no a la apuesta nacional del propio Quintela.

El cuadro institucional dentro del cual se inscribe la operación discursiva merece atención adicional. El cónclave del PJ federal —encabezado por Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos, Federico Achával, Guillermo Michel, Emir Félix y otros dirigentes con anclaje en distintas provincias— se autopresenta como espacio que privilegia las ideas sobre los nombres y sostiene como criterio el «apartar a quienes ya expresaron sus deseos de ser candidatos». Las premisas iniciales que el espacio plantea —sostener equilibrio fiscal y orden macroeconómico, reducir retenciones para incrementar exportaciones, mantener beneficios del RIGI ampliado a futuro con un «compre local»— configuran un perfil moderado, productivo y favorable a la inserción internacional, opuesto en varios componentes al modelo que Quintela viene reivindicando desde La Rioja.

La participación riojana en el cónclave queda, sin embargo, garantizada institucionalmente a través de una pieza específica: la diputada nacional Gabriela Pedrali, una de las precandidatas a gobernadora del propio armado quintelista, integra el espacio organizador del encuentro. Pedrali suscribió las consignas oficiales del cónclave en sus redes sociales, sosteniendo que la propuesta debe volver «a poner en el centro a la Argentina que trabaja y produce». La presencia de Pedrali permite al armado riojano mantener visibilidad política dentro del espacio sin exhibir incomodidad pública con la exclusión del gobernador, lo que configura una operación de equilibrio político que requiere precisión técnica para no romperse.

El segundo eje de las declaraciones de Herrera, vinculado a la coparticipación, completa el cuadro político con coherencia interna. El funcionario expresó «preocupación» por la situación financiera provincial y planteó: «Estamos muy preocupados porque dijeron que iban a avanzar en el tema del adelanto de coparticipación y hasta el momento no ha pasado nada. Veremos esta semana si tenemos alguna novedad». La definición confirma que la negociación con la Casa Rosada por el adelanto coparticipable continúa abierta pese al rechazo provincial al paquete de cuatro condiciones políticas que la administración Milei había exigido en su momento.

El cuadro técnico requiere precisión específica para entender el alcance del cuestionamiento. El Decreto 219/2026 del Poder Ejecutivo nacional habilitó adelantos coparticipables a doce provincias —La Rioja entre ellas— por un total de hasta 400.000 millones de pesos, según trascendió de una reunión que mantuvieron este martes el ministro Luis Caputo y la presidenta del bloque oficialista Patricia Bullrich con un grupo de senadores aliados. La normativa establece que los adelantos deben reintegrarse dentro del mismo año fiscal con una tasa nominal anual fija del 15%, mediante retenciones automáticas sobre los recursos coparticipables.

La declaración de Herrera, leída sobre ese contexto, exhibe que La Rioja efectivamente integra el universo formal de provincias autorizadas pero no ha recibido aún la efectivización concreta del adelanto. La pulseada con la Casa Rosada continúa: la provincia mantiene la autorización formal pero la operación financiera no se concreta. Es un mecanismo de presión institucional que opera con sutileza técnica pero contundencia política sobre las administraciones provinciales no alineadas, configurando uno de los frentes más severos de la crisis fiscal que atraviesa la administración Quintela.

Para el armado interno del oficialismo riojano, las declaraciones de Herrera tienen una función adicional que merece destacarse. El funcionario, segundo del gobernador en el aparato administrativo provincial y operador de las negociaciones más sensibles —incluida la frustrada con la Casa Rosada por el adelanto coparticipable—, se posiciona políticamente como guardián de la disciplina interna del espacio. La desautorización pública de los precandidatos locales que avanzan con autonomía configura un mensaje claro: cualquier construcción que pretenda heredar el poder provincial deberá pasar por el filtro del propio Quintela y de su entorno cercano, no por dinámicas paralelas que erosionen la apuesta presidencial del gobernador.

La pregunta que queda planteada es cómo procesarán los precandidatos descalificados como «trasnochados» la intervención. Las opciones operativas son varias: pueden interpretar la advertencia como mensaje del operador principal del gobernador que conviene escuchar y obedecer, generando contención del armado interno y silencio público durante las próximas semanas. Pueden, en cambio, leer la intervención como confirmación de que el espacio quintelista intenta cerrar el juego sucesorio sin dejar margen real de competencia interna, lo que profundizaría la atomización y eventualmente empujaría a los descontentos hacia construcciones más autónomas. Y pueden, finalmente, conectar la descalificación con la propia exclusión del gobernador del cónclave porteño, leyendo en ambos episodios señales de que el armado nacional de Quintela no avanza con la solidez que el oficialismo riojano había proyectado.

La efectividad del mensaje de Herrera, en cualquiera de los tres escenarios, se medirá durante las próximas 72 horas. Si la disciplina pública se mantiene y los precandidatos a gobernador acatan la advertencia, el armado riojano consolidará la apuesta presidencial. Si las construcciones autónomas continúan operando con visibilidad significativa o si emergen comentarios públicos sobre la exclusión del cónclave, el espacio quintelista deberá administrar simultáneamente dos frentes de tensión: la crisis fiscal con la Casa Rosada y la crisis política interna sobre la conducción del propio peronismo riojano. Mientras tanto, el viernes 1° de Mayo se acerca y el operativo del 1° de Mayo, originariamente planificado como lanzamiento presidencial, deberá reformularse para dialogar con un cónclave porteño paralelo que decidió no convocar al gobernador.