Política

Quintela quedó afuera del cónclave del peronismo federal en Parque Norte: los organizadores lo excluyeron junto a Kicillof y Uñac por su perfil presidenciable

Por Eduardo Nelson German · 29 de abril de 2026 · 11:55

El gobernador riojano, junto al bonaerense Axel Kicillof, al sanjuanino Sergio Uñac y al santiagueño Gerardo Zamora, no fue invitado al encuentro del PJ federal que reunirá este viernes a mil dirigentes peronistas en Buenos Aires. La organización —encabezada por Tolosa Paz, Olmos, Michel, Achával y Félix— argumentó que apartar a los presidenciables permite «discutir ideas y que no se interprete que estamos impulsando a un candidato». El esquema reformula el sentido del operativo riojano del 1° de Mayo.

El gobernador Ricardo Quintela quedó formalmente excluido del cónclave del peronismo federal que reunirá este viernes 1° de Mayo a unos mil dirigentes del PJ en el complejo Parque Norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La decisión, comunicada por los propios organizadores del encuentro a medios nacionales, configura una novedad significativa para el armado del oficialismo riojano y reformula el sentido político del operativo que el quintelismo venía construyendo durante las últimas semanas como lanzamiento presidencial 2027.

El criterio aplicado por los organizadores fue explícito y técnicamente uniforme. Según trascendió, «se evitó convocar a todos aquellos que expresaron sus deseos de ser candidatos o ya se inclinaron por alguno». La nómina de excluidos, en consecuencia, incluyó a Quintela junto a otros tres gobernadores y referentes con aspiraciones presidenciales declaradas: el bonaerense Axel Kicillof, el senador sanjuanino Sergio Uñac y el santiagueño Gerardo Zamora. La definición uniforme protege a los organizadores de cualquier acusación de haber privilegiado a algún sector sobre otro.

La fundamentación del criterio que articularon los convocantes fue formulada con precisión. «Ya nos comunicamos con ellos para expresarles por qué era preferible que no estén el viernes: queremos discutir ideas y que no se interprete que estamos impulsando a un candidato», planteó la organización. La fórmula construye una racionalidad explícita: el cónclave busca operar sobre el plano programático antes que sobre el electoral, y la presencia física de los presidenciables potenciales habría desplazado inevitablemente la conversación pública desde las ideas hacia los nombres.

La estructura organizativa del encuentro permite entender el dispositivo que se construye. La convocatoria es articulada por un grupo específico que opera por fuera de los polos tradicionales del peronismo: la diputada nacional bonaerense Victoria Tolosa Paz, los diputados nacionales Guillermo Michel (Entre Ríos) y Emir Félix (Mendoza), el intendente de Pilar Federico Achával, el titular de la AGN y apoderado del PJ Juan Manuel Olmos, el senador nacional Marcelo Lewandowski (Santa Fe) y el intendente de Río Grande Martín Pérez. El conjunto exhibe una composición mayoritariamente bonaerense con presencia federal, pero notablemente sin el componente quintelista que el oficialismo riojano había construido como protagonista del operativo del 1° de Mayo.

El planteo programático del cónclave permite leer las coordenadas del espacio. «La convocatoria es federal y la intención es abrir un debate impostergable en el peronismo: representamos la Argentina productiva, con orden macroeconómico y justicia social o nos quedamos siendo solo un partido del AMBA con derrota segura en el balotaje», argumentaron los convocantes. Las premisas iniciales que el espacio plantea —sostener equilibrio fiscal y orden macroeconómico, reducir retenciones para incrementar exportaciones, mantener beneficios del RIGI ampliado a futuro con un «compre local»— configuran un perfil moderado, productivo y favorable a la inserción internacional, opuesto en varios componentes al modelo que Quintela viene reivindicando desde La Rioja.

La paradoja política para el armado riojano queda expuesta inmediatamente. La diputada nacional Tolosa Paz —que el quintelismo había construido públicamente como eventual compañera de fórmula y como pieza central de la apuesta presidencial— integra el núcleo organizador del cónclave que excluyó al propio Quintela. La aparente contradicción exhibe que la articulación entre los distintos sectores del peronismo opositor a Javier Milei opera con dinámicas más complejas que las que el operativo riojano había exhibido en sus fases iniciales: Tolosa Paz puede sostener afinidad con el armado quintelista en algunos planos sin alinearse automáticamente con el lanzamiento personal del gobernador en términos de timing electoral.

La presencia de la diputada nacional riojana Gabriela Pedrali en la convocatoria de Parque Norte también merece atención específica. Pedrali —una de las figuras del propio quintelismo provincial mencionada como precandidata a gobernadora— suscribió las consignas oficiales del cónclave en sus redes sociales, sosteniendo que la propuesta debe volver «a poner en el centro a la Argentina que trabaja y produce». La participación riojana en el cónclave queda así asegurada institucionalmente a través de Pedrali, aunque el propio gobernador no haya sido convocado, lo que permite al armado riojano mantener presencia política dentro del espacio sin exhibir incomodidad pública con la exclusión.

La definición del criterio de exclusión del cónclave incluyó también la decisión de no convocar institucionalmente a las agrupaciones con discusiones internas cerradas: La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof y el Frente Renovador de Sergio Massa. La fórmula opera simétricamente, lo que valida el argumento organizativo: el cónclave busca operar como espacio plural antes que como reservorio de alguna fracción peronista específica. La aclaración complementaria —»si se quieren sumar, bienvenidos, pero la lógica de las agrupaciones con discusión hacia adentro no es la idea de esta reunión»— mantiene la puerta abierta para integraciones posteriores.

El reordenamiento del cuadro abre una pregunta práctica para el quintelismo: si el cónclave se realiza efectivamente con mil dirigentes peronistas y el gobernador riojano no es parte del operativo, ¿qué ocurre con el lanzamiento presidencial que el propio PJ riojano oficializó la semana pasada en sus redes sociales? Las opciones técnicas son varias: el quintelismo puede mantener la apuesta nacional con una agenda paralela —reuniones con dirigentes que sí están convocados al cónclave, viajes a otros distritos, articulación con la CGT y los gremios del peronismo opositor a Milei—, puede recalibrar su lanzamiento original para hacerlo dialogar con el espíritu del cónclave de Parque Norte, o puede sostener la operación tal cual la había anunciado, asumiendo el costo simbólico de no haber sido invitado al ámbito de articulación más relevante del peronismo federal del año.

El cuadro general también permite una lectura sobre el estado actual del peronismo nacional. Si los organizadores del cónclave consideraron necesario excluir a los cuatro presidenciables más relevantes —Kicillof, Quintela, Uñac y Zamora— para garantizar que la conversación fuera programática y no sucesoria, la decisión exhibe que el peronismo argentino atraviesa un momento donde la sola presencia simultánea de los aspirantes generaría tensión política suficiente para neutralizar cualquier posibilidad de debate sustantivo. La fragmentación interna del espacio es, en ese sentido, más profunda que lo que las declaraciones públicas de cada uno de los protagonistas sugieren.

Para Quintela, específicamente, la exclusión configura un costo simbólico relevante pero no necesariamente terminal. El gobernador riojano ya tenía construido un dispositivo propio del 1° de Mayo —probablemente el acto en Parque Norte que el oficialismo riojano había anunciado en redes sociales—, y mantiene capacidad operativa para articular su propia agenda ese día sin depender del cónclave del PJ federal. El secretario general de la Gobernación Ricardo Herrera, el ministro Alfredo «Turco» Menem, el intendente capitalino Armando Molina, la senadora Florencia López, la vicegobernadora Teresita Madera, el dirigente Jorge Yoma y el presidente del PJ chubutense Gustavo Fita —entre otros— configuran un espacio leal al gobernador con masa crítica suficiente para sostener un evento propio.

Sin embargo, la magnitud y el alcance simbólico del cónclave de Parque Norte —mil dirigentes peronistas con representación federal, presencia gremial, apoyo de intendentes cordobesistas vinculados a Martín Llaryora, sectores sindicales con dos triunviros de la CGT, dirigentes del peronismo entrerriano, santafesino, mendocino, fueguino y bonaerense— eleva el listón de cualquier operación paralela que el quintelismo intente desplegar. Los gobernadores presidenciables como Kicillof y Quintela mantienen capital político propio, pero la concentración de mil dirigentes peronistas en un solo espacio el mismo día construye una imagen de mayor masividad que la que cualquier acto de un gobernador específico puede ofrecer en condiciones equivalentes.

La pregunta de fondo que dejó la convocatoria es cómo procesarán los gobernadores excluidos su no inclusión. Las definiciones públicas durante las próximas 72 horas serán decisivas: si Quintela, Kicillof, Uñac y Zamora aceptan en silencio la exclusión y mantienen relaciones cordiales con los organizadores, el cónclave operará efectivamente como espacio articulador del peronismo federal. Si alguno o varios de los excluidos formulan críticas públicas a la decisión y sostienen agendas paralelas con presencia mediática significativa, el cónclave se debilitará como instancia integradora y la fragmentación del peronismo se profundizará en lugar de canalizarse. Para Ricardo Quintela, la decisión sobre cómo posicionarse frente a la exclusión configura una de las definiciones políticas más sensibles de toda su apuesta presidencial 2027.

Fuente:

Sin «presidenciables» y con presencia entrerriana, el PJ federal se reúne en Parque Norte para avanzar en el armado 2027