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La Rioja se sumó en Paraná al esquema federal que ordena el descarte de bidones de agroquímicos y disputa el tercer lugar del ranking mundial

Por Eduardo Nelson German · 27 de abril de 2026 · 09:38

Funcionarios provinciales de Producción y Ambiente participaron de la Tercera Jornada de Trabajo sobre la Ley de Envases Vacíos de Fitosanitarios, junto a representantes de otras 18 jurisdicciones, el INTA y el SENASA. El sistema argentino ya es el tercero más grande del planeta, detrás de Brasil y China, pero todavía tiene asignaturas pendientes en trazabilidad y en la circulación interjurisdiccional del plástico recuperado.

La Rioja se incorporó esta semana a la mesa federal que discute el futuro del sistema de gestión de envases vacíos de fitosanitarios, en un encuentro realizado en la ciudad de Paraná que reunió a funcionarios de Producción y Ambiente de 19 provincias. La participación riojana en la Tercera Jornada de Trabajo sobre la Ley de Envases Vacíos de Fitosanitarios coloca al distrito gobernado por Ricardo Quintela dentro del esquema nacional de economía circular para los bidones plásticos que utilizan productores agropecuarios.

El cónclave fue convocado por CampoLimpio, la asociación civil que nuclea a productores y empresas proveedoras de insumos fitosanitarios, y reunió a representantes de Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. También estuvieron presentes el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

El encuentro fue presidido por el ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo; la directora ejecutiva de CampoLimpio, María Julia Pisanu; y la presidenta de la Asociación, Mariale Alvarez. Acompañaron la intendenta de Paraná, Rosario Romero, y el presidente de la Comisión Federal Fitosanitaria y secretario de Agricultura y Recursos Naturales de Córdoba, Marcos Blanda.

El dato global que dimensiona la discusión lo aportó Juan Manuel Medina, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicación de CampoLimpio: el sistema argentino de gestión de envases vacíos es el tercero más grande del mundo, solo superado por Brasil y China. La Argentina llegó a esa posición tras seis años de articulación entre provincias, productores y empresas, lo que convierte a la jornada en una instancia de definición sobre cómo sostener y profundizar el modelo.

Para La Rioja, la incorporación al circuito tiene impacto directo sobre actividades productivas centrales del entramado provincial. La vitivinicultura del oeste, la olivicultura, la nogalicultura y los cultivos de los valles agrícolas son intensivos en el uso de fitosanitarios, lo que convierte el descarte adecuado de los bidones en un problema ambiental concreto y, simultáneamente, en una oportunidad económica vinculada al reciclado del plástico recuperado.

La discusión central de la jornada giró en torno a tres ejes operativos: el lavado correcto de los envases —procedimiento conocido como triple lavado, que permite revalorizar el plástico—, la generación de demanda para el material recuperado, y el desarrollo de esquemas que faciliten el tránsito interjurisdiccional de los residuos. Sobre este último punto, los participantes coincidieron en que sin un mecanismo ágil de movimiento entre provincias el sistema pierde eficiencia y encarece sus costos.

«Esta mesa es representativa del poder de las provincias», planteó Pisanu durante el encuentro. La directora ejecutiva de CampoLimpio sostuvo que las soluciones ambientales requieren respuestas adaptadas a cada territorio y que el desafío inmediato pasa por garantizar que todos los actores —productores, acopiadores, operadores logísticos y autoridades— puedan implementar el sistema de manera efectiva. La definición es particularmente relevante para provincias como La Rioja, donde la dispersión geográfica de las explotaciones complica los esquemas de logística inversa.

El reclamo más fuerte que dejó la jornada fue dirigido al Gobierno nacional. Los participantes coincidieron en la necesidad de implementar el Sistema Único de Trazabilidad que establece la normativa nacional, una herramienta que permitiría seguir el recorrido de cada bidón desde su comercialización hasta su disposición final. Sin esa pieza, el modelo argentino sigue dependiendo de articulaciones provinciales que, aunque exitosas, no terminan de cerrar el circuito de control.

Bernaudo, en su rol de anfitrión, reivindicó al esquema entrerriano como una «política de Estado que trasciende las distintas gestiones», una definición que apunta a fijar un piso institucional independientemente de los cambios de signo político. La fórmula resulta especialmente atendible en un contexto en que la administración de Javier Milei ha avanzado sobre organismos vinculados al sector, como el propio INTA y el SENASA, cuyo funcionamiento es indispensable para sostener la trazabilidad y el control de los envases.

La presencia riojana en la mesa de Paraná abre, además, una agenda pendiente hacia adentro de la provincia: el fortalecimiento de los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) donde los productores depositan los envases triple lavados, la coordinación con los municipios productores y la articulación con el sector privado para garantizar que el plástico recuperado llegue efectivamente a los operadores que lo demandan. La discusión federal, que comenzó como una cuestión técnica, se transformó en un test sobre la capacidad de las provincias para sostener una política de Estado en medio del desfinanciamiento de los organismos nacionales que la hacen posible.