Kicillof avanza sobre Córdoba y refuerza el eje federal con Quintela: la estrategia peronista que se arma desde La Rioja hacia 2027
El gobernador bonaerense viajará la semana que viene a La Falda para participar de un congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad y mantendrá actividades con dirigentes y gremios cordobeses. El movimiento se inscribe en la misma lógica que viene desplegando Ricardo Quintela con «Federales Somos Todos»: construir desde los territorios una alternativa peronista de carácter federal frente al gobierno de Javier Milei. La Rioja no es un actor lateral en ese tablero —ya aportó la foto fundacional en Tierra del Fuego y suma representación técnica en las mesas que se arman en La Plata.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof prepara un nuevo desembarco fuera de la provincia de Buenos Aires que, esta vez, lo llevará al corazón mismo de un distrito históricamente reacio a la propuesta electoral del kirchnerismo. Será el jueves de la semana que viene, cuando concurra al congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA) que se realizará en La Falda, en la provincia de Córdoba. Lo acompañarán algunos de sus ministros, entre ellos Carlos Bianco —ministro de Gobierno— y Andrés «Cuervo» Larroque, en una agenda que, más allá del acto gremial, incluirá actividades con dirigentes locales del peronismo cordobés.
La movida fue anticipada mediáticamente por el propio Bianco en una entrevista con La Voz del Interior, donde dejó una definición que marca el tono de la incursión: «No creo que se pueda decir que los cordobeses son antiperonistas. Hay que trabajar para que el votante cordobés se sienta representado por el peronismo». Y agregó: «Venimos hablando con referentes cordobeses del peronismo y lo que nos piden es una alternativa que no sea de derecha para poder acompañar».
Una construcción federal con varias columnas
La excursión cordobesa no es un movimiento aislado. Forma parte de una estrategia que el bonaerense viene desplegando desde principios de año, con paradas en distintas provincias del país y en el exterior. El 2 de abril, con motivo del homenaje a los caídos en Malvinas, Kicillof consiguió una foto de fuerte densidad política federal: compartió actos en Tierra del Fuego con el gobernador Gustavo Melella y con el riojano Ricardo Quintela. A mediados del mismo mes hizo una gira de tres días por España con escalas en Barcelona y Madrid, donde se encontró con referentes progresistas internacionales, entre ellos el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
El último lunes, en La Plata, el gobernador bonaerense convocó a autoridades laborales de distintas provincias y a representantes gremiales en un encuentro motivado por la quita de competencias que la reforma laboral aplicada por la Casa Rosada introdujo sobre las jurisdicciones provinciales. El cónclave volvió a tener un perfil federal: estuvieron la ministra de Trabajo y Empleo de Tierra del Fuego, Sonia Castiglione; el secretario de Trabajo y Promoción del Empleo de La Pampa, Marcelo Pedehontaá; la secretaria de Trabajo de La Rioja, Myriam Espinosa; la secretaria de Trabajo de Santiago del Estero, Julia Comán; y el subsecretario de Trabajo de Formosa, Julio Valdez. También participó el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, junto a los secretarios generales de la CGT, Octavio Argüello; de la CTA Autónoma, Hugo Godoy; de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky; de FATSA, Héctor Daer; y los referentes bonaerenses Roberto Baradel y Oscar de Isasi.
Córdoba: diálogos abiertos sin garantías de cierre
El interlocutor que articula el diálogo con La Plata desde Córdoba es el ex senador nacional Carlos Caserio, hoy distanciado del gobernador Martín Llaryora. La figura de la diputada nacional Natalia de la Sota también sobrevuela las conversaciones. «No hemos hablado directamente con ella, pero todos le reconocemos que es una gran dirigente, que representa muy bien al peronismo cordobés y seguramente sea una de las personas con las que vamos a tener que sentarnos a hablar, que necesariamente e imprescindiblemente vamos a tener que sentarnos a hablar, por supuesto», esbozó Bianco.
El cordobesismo que encarnan Llaryora y el diputado nacional Juan Schiaretti, en cambio, se mantiene por el momento al margen de cualquier acuerdo electoral con el peronismo bonaerense. La definición se postergaría hasta después de las elecciones provinciales cordobesas, que se desdoblarán de las nacionales —un escenario que, no por casualidad, también evalúa Kicillof para Buenos Aires.
La foto de Río Grande del 2 de abril no fue una postal protocolar: fue un punto de inflexión en la construcción de un eje peronista federal con escala nacional. Allí, Kicillof y Quintela compartieron escenario y consolidaron una sociedad política que, lejos de circunscribirse a la coyuntura, se viene tejiendo en varios frentes simultáneos. Mientras Buenos Aires busca abrirse mercado en Córdoba —el distrito más resistente al peronismo tradicional—, La Rioja despliega su propia red en el conurbano bonaerense a través de «Federales Somos Todos», el espacio que coordina el asesor riojano Enrique Díaz Brizuela con el equipo de intendentes peronistas alineados con Kicillof.
La presencia de la secretaria de Trabajo riojana Myriam Espinosa en la mesa de La Plata, junto a sus pares de Tierra del Fuego, La Pampa, Santiago del Estero y Formosa, completa el cuadro: La Rioja no aparece como invitada ocasional, sino como parte integrante de la columna técnica y política que el peronismo gobernante está armando contra la reforma laboral nacional. Esa convergencia —Kicillof aportando músculo electoral bonaerense, Quintela construyendo la legitimidad federal del interior, las provincias del NOA y la Patagonia sumando estructura— es la que se intentará proyectar hacia 2027. El viaje a Córdoba de la semana que viene es una pieza más en ese tablero, donde la provincia gobernada por Quintela ya no juega de comparsa: aporta marca registrada, agenda propia y la prueba más visible de que el peronismo posible se está armando lejos de los despachos porteños y bien adentro de los territorios.