Política

Quintela congela tarifas y reduce un 20% las cuotas de viviendas en La Rioja para amortiguar el ajuste de Milei

Por Eduardo Nelson German · 1 de mayo de 2026 · 13:25

El gobernador anunció que las tarifas de energía, agua, transporte público e internet mantendrán los valores del 30 de abril hasta el 31 de agosto. También bajan las cuotas del IPV. La medida abre un nuevo frente de contraste con el esquema económico nacional.

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, oficializó este viernes un paquete de medidas destinadas a contener el impacto de la suba de precios sobre los hogares riojanos, en abierta contraposición con el rumbo de ajuste fiscal y desregulación tarifaria que sostiene el Gobierno de Javier Milei. La decisión combina el congelamiento de tarifas de servicios esenciales y una rebaja directa en las cuotas de viviendas adjudicadas por el Estado provincial.

Según se detalló desde Casa de Gobierno, las tarifas de energía eléctrica, agua y saneamiento, transporte público e internet se mantendrán sin modificaciones hasta el 31 de agosto, tomando como referencia los valores vigentes al 30 de abril. La administración provincial absorberá la diferencia con recursos propios, en un contexto en el que el resto del país convalida actualizaciones mensuales atadas a inflación, costo mayorista y quita de subsidios.

A esa decisión se suma una reducción del 20% en las cuotas de las viviendas entregadas por la Administración Provincial de Vivienda y Urbanismo (APVyU), cuyos valores también quedarán congelados durante el mismo período. La medida alcanza al universo de adjudicatarios que paga mes a mes su unidad habitacional al Estado riojano y representa, en los hechos, una transferencia directa de ingreso a sectores medios y populares.

“En este contexto económico tan complejo que atraviesa el país y que impacta directamente en el ingreso de los argentinos y argentinas, en La Rioja decidimos estar presentes, ordenar y acompañar”, sostuvo Quintela al fundamentar el anuncio. El mandatario apeló al andamiaje normativo provincial para justificar la intervención: “Nuestra Constitución Provincial es clara: el acceso al agua, a la energía y a la conectividad son derechos humanos fundamentales”.

El planteo del gobernador busca instalar una disputa de modelo con el oficialismo nacional. Mientras la Casa Rosada defiende el sinceramiento tarifario como condición para reordenar las cuentas públicas y recomponer la inversión en servicios, el Ejecutivo riojano sostiene que ese mismo proceso, aplicado sin atenuantes en una provincia con altos niveles de informalidad y empleo público, profundiza la caída del consumo y deteriora las condiciones de vida.

“Sabemos lo que está pasando. Conocemos el esfuerzo que hacen todos los días trabajadores, jubilados, emprendedores y familias para salir adelante. Frente a esto, hay dos caminos: mirar para otro lado o hacerse cargo. Nosotros elegimos hacernos cargo”, completó Quintela, en una formulación que retoma el eje narrativo con el que el peronismo provincial viene confrontando con el esquema libertario.

El anuncio se produce en un escenario fiscal exigente para La Rioja, golpeada por la caída real de las transferencias por coparticipación, la suspensión de envíos discrecionales desde Nación y un stock de deuda en moneda extranjera —el bono verde del Parque Eólico Arauco— que continúa en default. Aun así, la provincia decide destinar recursos propios a sostener el congelamiento, una señal política dirigida tanto al electorado interno como al tablero nacional en el que Quintela proyecta su figura a través del espacio “Federales Somos Todos”.

La medida confirma que La Rioja se posiciona, una vez más, como contraprueba viva del ajuste libertario: cada decisión del gobierno provincial busca operar como un espejo invertido del programa económico nacional. El congelamiento de tarifas y la rebaja de cuotas del IPV no son sólo herramientas de alivio inmediato; son piezas de una construcción política que apunta a sostener un relato de cuidado del ingreso popular en clave federal, mientras se acumulan tensiones con el Ejecutivo nacional y con los referentes libertarios de matriz riojana —los Menem— que conducen áreas centrales del Gobierno y del Congreso.