La Rioja registra recaudación tributaria 15,3% superior al primer cuatrimestre de 2025, pero el crecimiento no cubre la erosión del financiamiento federal
Los ingresos brutos, automotor, inmobiliario y sellos sumaron $57.509 millones entre enero y abril. El repunte interanual refleja mayor actividad económica y control tributario, aunque el colapso de la coparticipación continúa acorralando las arcas provinciales.
Una recuperación a ritmo irregular
La Dirección General de Ingresos Provinciales reportó una recaudación acumulada de $57.508.957.563,59 entre enero y abril de 2026, cifra que representa un avance de $7.651 millones respecto al mismo período de 2025 ($49.857.646.049,68). El crecimiento del 15,3% mensualiza en $1.912 millones de pesos adicionales, una señal de reactivación después de los meses de parálisis fiscal que caracterizaron 2025.
Sin embargo, el ritmo no fue uniforme. Enero y febrero acumularon $27.372 millones, mientras que marzo y abril concentraron $30.136 millones: una polarización que refleja patrones estacionales intensificados por decisiones tributarias nacionales. El impuesto sobre ingresos brutos —que representa el 74% del total recaudado— fue el principal motor del crecimiento, pasando de $43.480 millones acumulados en el cuatrimestre 2025 a $50.141 millones en 2026.
Los ejes fiscales: dónde creció la provincia
Ingresos Brutos: Lideró la colecta con $50.141 millones acumulados, un incremento de $6.661 millones interanual. El repunte en abril ($12.154 millones) superó el de marzo ($10.141 millones), anticipando posibles depósitos de fin de trimestre de empresas grandes. Este crecimiento es el único capaz de amortiguar la caída estructural del financiamiento federal, aunque sigue siendo insuficiente.
Impuesto Automotor: Mostró volatilidad. Enero y febrero combinados sumaron $1.027 millones, pero marzo escaló a $814 millones mensuales y abril alcanzó $1.641 millones, la cifra más alta del cuatrimestre. Este crecimiento del automotor refleja mayor circulación de dinero en la economía riojana, aunque también puede responder a regularizaciones ante cambios en la estructura tributaria nacional.
Sellos: Se mantuvo estable entre $1.727 millones y $1.844 millones mensuales, con un acumulado de $7.172 millones (apenas 0,4% por encima de 2025). Este gravamen, que afecta transacciones inmobiliarias y operaciones legales, revela una economía de transacciones formales contraída o que permanece atrapada en niveles muy bajos.
Inmobiliario: El componente más frágil. Acumuló apenas $2.241 millones en cuatro meses, casi sin variación respecto a 2025. La crisis habitacional nacional, la paralización del crédito hipotecario y la inflación desincentivaron movimientos inmobiliarios en La Rioja, donde el sector ya operaba muy por debajo del potencial.
El contexto nacional: una provincia rezagada en la crisis federal
La recaudación tributaria provincial creció, pero en términos reales los números son menos alentadores. Ajustados por inflación acumulada entre abril 2025 y abril 2026 (estimada en 210-230% según distintos índices), el crecimiento nominal de 15,3% representa una contracción real. La provincia sigue perdiendo capacidad de financiamiento mientras el gobierno nacional retiene coparticipación federal y limita transferencias extraordinarias.
Comparada con provincias de similar tamaño poblacional, La Rioja enfrenta un doble golpe: sus bases tributarias propias son limitadas —dependencia de granos, minería de baja tributación, comercio fronterizo con San Juan— y el esquema federal la ha dejado rezagada en la distribución de recursos nacionales. Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentran la actividad económica gravable y capturan una proporción desproporcionada de impuestos nacionales.
El deterioro del automotor en enero-febrero, la parálisis del inmobiliario durante todo el cuatrimestre y la estabilidad del impuesto sobre sellos confirman una economía provincial que crece lentamente, con picos asociados a depósitos ocasionales más que a dinamismo sostenido.
Hacia adelante: un crecimiento insuficiente para las obligaciones
El incremento de $7.651 millones en recaudación propia, aunque positivo, no alcanza para cubrir ni la mitad de la brecha de coparticipación que La Rioja registra mensualmente. El gobierno provincial continúa dependiendo de negociaciones puntuales con la Nación (adelantos de coparticipación, fondos de emergencia) mientras mantiene una política de congelamiento de tarifas de servicios públicos que erosiona los ingresos de Edelar, la empresa pública energética.
La tensión estructural persiste: La Rioja debe financiar servicios de salud (APOS, Plan Remediar en crisis), educación (salarios docentes comprimidos), infraestructura y deuda con ingresos tributarios propios que crecen en términos nominales pero caen en reales. El pequeño repunte de 15% no modifica la ecuación de insolvencia que gobierna las finanzas provinciales desde el default de 2024.

Entre enero y abril de 2026, el impuesto sobre ingresos brutos concentró el 87,2% de la recaudación total ($50.141 millones de $57.508 millones). Esta dependencia extrema de un único gravamen expone la fragilidad de la estructura tributaria riojana: cualquier contracción en la actividad comercial o revisión en las alícuotas nacionales impactaría directamente en la única palanca de ingresos que la provincia controla. La diversificación tributaria sigue siendo deuda pendiente.