La provincia recibió $146.141 millones por coparticipación federal al día 27, según el relevamiento de la consultora Politikon Chaco. El repunte se apoyó en Ganancias de sociedades y Monotributo, mientras que el IVA Seguridad Social retrocedió 11,6% real interanual, una señal de la contracción del consumo que limita el alivio fiscal en distritos de alta dependencia como el riojano.
A dos días hábiles de cerrar el quinto mes del año, La Rioja recibió $146.141 millones por coparticipación federal, en una jornada que confirmó un alivio acotado para las arcas provinciales. Según el relevamiento de la consultora Politikon Chaco, las transferencias automáticas a las provincias crecieron 7,2% real interanual en lo que va de mayo de 2026, impulsadas casi exclusivamente por el desempeño del impuesto a las Ganancias de sociedades.
El cuadro completo deja matices que pesan más en jurisdicciones estructuralmente dependientes de los giros nacionales. La masa coparticipable —el rubro de mayor incidencia en los ingresos riojanos— acumuló $7,12 billones a nivel agregado al 27 de mayo, con un crecimiento real del 7,4% frente al mismo período de 2025. Las leyes especiales se expandieron 19% real, traccionadas por dos componentes con dinámicas excepcionales: el Monotributo, que se disparó 69,6% real interanual, y Bienes Personales, con un aumento del 44,5%.

La contracara aparece en el Impuesto al Valor Agregado destinado a la Seguridad Social, que retrocedió 11,6% real interanual. Es la señal más nítida de que el consumo —el termómetro más sensible de la economía cotidiana— sigue sin recomponerse, y de que el repunte agregado de las transferencias automáticas descansa sobre tributos asociados a la renta empresaria y al patrimonio, no al gasto de los hogares.
El componente de Combustibles aportó un crecimiento real del 12,8%, mientras que el Fondo Compensador se mantuvo estancado en $46 millones nominales, lo que en términos reales implica una licuación completa. La Compensación por Consenso Fiscal fue el único rubro en terreno negativo, con una caída del 3,1% real interanual.
Para La Rioja, el balance es ambiguo. Los $146.141 millones llegan en un momento crítico para una administración que arrastra tensiones de caja, atrasos con prestadores del sistema APOS y el peso del default sobre los bonos verdes provinciales. Pero el crecimiento real moderado del 7,2% no alcanza para recomponer las pérdidas acumuladas en años anteriores ni para descomprimir un esquema fiscal que sigue dependiendo en proporción dominante de los giros nacionales.
La provincia transita los últimos días de mayo con dos variables en tensión: la recaudación nacional que repunta levemente en términos reales y el consumo interno que sigue contraído, según lo confirma la caída del IVA Seguridad Social. En un distrito donde la coparticipación financia salarios, obra pública y el sistema sanitario provincial, cualquier oscilación de los giros automáticos define el margen de maniobra del Ejecutivo. La señal del IVA preanuncia que el segundo semestre podría ser más exigente, sobre todo si la recuperación del consumo —pilar del que dependen tanto las transferencias federales como la recaudación propia— continúa postergándose.