El peronismo vuelve a mirar la ley de lemas para contener la interna y blindar el poder ante el avance de Milei en La Rioja

En el oficialismo reaparece el debate sobre el sistema electoral que rigió hasta 2007. La irrupción de La Libertad Avanza y la necesidad de ordenar una sucesión con múltiples aspirantes alimentan una discusión que, por ahora, nadie reconoce en público.

La carrera hacia 2027 comenzó mucho antes de lo previsto en La Rioja y, con ella, reapareció una vieja discusión que el peronismo mantiene lejos de los micrófonos: la conveniencia de volver a implementar la ley de lemas para administrar la sucesión provincial sin poner en riesgo el control del poder.

La irrupción de múltiples aspirantes dentro del oficialismo y el crecimiento que proyecta La Libertad Avanza en la provincia instalaron una conversación que, aunque todavía no forma parte de la agenda pública, ya circula entre dirigentes del PJ.

El razonamiento es sencillo. Si el peronismo llega dividido a la elección de gobernador, la dispersión de votos podría favorecer a una oposición que busca capitalizar el desgaste de más de cuatro décadas de predominio justicialista. En ese escenario, algunos sectores consideran que el regreso del sistema de lemas permitiría canalizar la competencia interna sin fracturar el voto oficialista.

La Rioja conoce de cerca ese mecanismo. La ley de lemas fue sancionada en 1991, durante la gobernación de Luis Beder Herrera, y permitió la elección de gobernador, vicegobernador, diputados provinciales y convencionales constituyentes mediante el sistema de acumulación de votos entre sublemas de un mismo partido. Permaneció vigente hasta su derogación en 2007.

El mecanismo establece que cada partido constituye un «lema» y puede presentar varios «sublemas». Los votos obtenidos por todos los sublemas se suman para determinar cuál es el lema ganador y, dentro de ese espacio, accede al cargo el candidato más votado. Sus defensores sostienen que funciona como una gran interna abierta y evita rupturas partidarias. Sus detractores cuestionan que puede resultar electo un candidato que individualmente obtuvo menos votos que un adversario de otro partido.

El debate no es exclusivo de La Rioja. En distintas provincias el sistema tuvo idas y vueltas durante las últimas décadas y recientemente volvió a escena en algunos distritos, alimentando una discusión sobre las reglas electorales frente a escenarios de fuerte fragmentación política.

En el PJ riojano la discusión tiene un componente adicional. La sucesión de Ricardo Quintela aparece abierta y ya existen varios dirigentes con aspiraciones a la gobernación, entre ellos funcionarios provinciales, legisladores nacionales e intendentes. Una competencia interna sin un mecanismo ordenador podría profundizar diferencias en un momento en que el oficialismo también enfrenta el desafío de contener el avance libertario.

Del otro lado, La Libertad Avanza trabaja para consolidar una estructura provincial con el objetivo de disputar por primera vez el poder en La Rioja. Ese crecimiento encendió alertas dentro del peronismo, que busca preservar la unidad sin resignar la posibilidad de que todos sus sectores tengan representación en la disputa electoral.

Por ahora no existe ningún proyecto formal ni pronunciamientos públicos impulsando la restitución de la ley de lemas. Sin embargo, el solo hecho de que la discusión haya reaparecido en las conversaciones políticas refleja que el peronismo ya empezó a pensar cómo llegará a 2027. Y, una vez más, las reglas del juego podrían convertirse en una pieza central de la estrategia para intentar conservar la gobernación frente a un escenario que promete ser mucho más competitivo que en elecciones anteriores.


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