La Rioja se esperanza con Santilli para destrabar fondos y abrir una vía de diálogo con la Casa Rosada

En el gobierno riojano celebran la salida del «duro» Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete. Esperan que el desembarco del dirigente del PRO mude la relación de la confrontación mediática a la negociación política por la obra pública y la deuda coparticipable.

El recambio de piezas en el corazón del organigrama de Javier Milei encendió luces de expectativa moderada en el Norte Grande. En la Casa de las Tejas, búnker del gobernador Ricardo Quintela, evalúan que la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y el sorpresivo desembarco de Diego Santilli en ese sillón estratégico abre una hendija para quebrar el hielo y reconfigurar la hasta ahora nula relación institucional con la Casa Rosada.

En la administración riojana consideraban a Adorni como un exponente del ala más refractaria del esquema libertario, cuya dinámica con el interior estuvo signada por la confrontación directa y la asfixia financiera sistemática. Con la llegada de «El Colo», un dirigente con ADN de gestión metropolitana y rodaje en la negociación territorial, los operadores de Quintela vislumbran un interlocutor con mayor propensión a la construcción de acuerdos políticos.

«La expectativa está puesta en que la relación deje de estar atravesada por la disputa ideológica de barricada y se enfoque estrictamente en la gestión», confiaron a LPO fuentes del Ejecutivo provincial. En el entorno del mandatario riojano entienden que el perfil de Santilli, forjado en las negociaciones del PRO con gobernadores e intendentes, contrasta de lleno con la intransigencia discursiva que predominó en la primera etapa del gobierno nacional.

La agenda pesada: fondos y obra pública

Pese al optimismo táctico que genera el cambio de nombres en Balcarce 50, en los despachos de La Rioja aclaran que las prioridades y reclamos de la provincia no se van a flexibilizar. Quintela mantendrá al frente de la agenda los planteos judiciales y políticos por la coparticipación retenida, los fondos extrapresupuestarios adeudados y la reactivación de las obras públicas nacionales paralizadas en el distrito, un combo que asfixia las finanzas locales.

Por el momento no hay una fecha en agenda para un encuentro bilateral entre el flamante jefe de Gabinete y los emisarios riojanos, pero en el peronismo norteño leen que la renovación del interlocutor principal de la Casa Rosada representa una oportunidad ineludible para ensayar una tregua institucional.

Cerca de Quintela eluden cualquier tipo de ingenuidad política y aclaran que la prudencia domina el análisis. Saben que los hilos macroeconómicos los sigue manejando el ala dura del Palacio de Hacienda, por lo que advierten que será la propia gestión de Santilli en las próximas semanas la que determine si efectivamente hay luz verde para un nuevo pacto federal o si se trata apenas de un maquillaje de formas en el manual de estilo libertario.


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