El secretario de Ambiente riojano, Santiago Azulay, confirmó que se presentó una denuncia penal tras detectar vandalismo en el mirador donde se originaron las llamas. Los brigadistas combaten el avance del foco tras tres días de tareas ininterrumpidas.
En medio de un escenario crítico provocado por los incendios forestales que azotan a la provincia de La Rioja desde hace tres días, el gobierno local confirmó este mediodía que el origen del fuego habría sido intencional. La hipótesis derivó en la presentación formal de una denuncia penal para que la Justicia investigue las responsabilidades del foco ígneo, el cual todavía se mantiene activo y moviliza un intenso operativo de emergencia.
El secretario de Ambiente de La Rioja, Santiago Azulay, detalló la gravedad de la situación en el terreno y advirtió sobre la extrema peligrosidad del avance de las llamas. «Todavía no está controlado el fuego», remarcó el funcionario.
Según explicó el titular de la cartera ambiental, el foco principal se desencadenó en una zona de alta concurrencia turística conocida como el Mirador de la Yareta, un punto panorámico frecuentado por visitantes. Fue allí donde las autoridades detectaron indicios claros de intervención humana previa al inicio del incendio.
«Presenté la denuncia penal porque tenemos fundadas presunciones de que ha sido intencional», sostuvo Azulay. En esa línea, puntualizó que mobiliario del lugar sufrió agresiones previas: «En el mirador había unos bancos de madera, mobiliario turístico donde la gente va a sacarse fotos, que han sido vandalizados. Es en ese mismo lugar en donde ha iniciado el incendio».
Operativo en terreno y combate contra el fuego
Respecto del despliegue para sofocar las llamas, el funcionario riojano indicó que los equipos de emergencia trabajan a destajo en zonas complejas de la geografía serrana. Las tareas operativas combinan el uso de cortafuegos y contrafuegos estratégicos para frenar el avance del frente principal.
«Estamos haciendo cortafuegos, contrafuegos y combatiendo el incendio en los lugares donde nuestro personal no corre riesgo de quedar encajonado o abrasado por el fuego», explicó Azulay sobre las dificultades tácticas que impone el terreno montañoso y la variabilidad del viento.
Pese a la complejidad de la situación, el secretario de Ambiente destacó la articulación de los equipos tras 72 horas de combate continuo: «La logística está funcionando bien. Después de tres días de incendio, los equipos ya están aceitados, cada uno afincado en diferentes puestos de control».
Mientras la Justicia riojana avanza con las primeras diligencias para dar con él o los responsables del hecho, las cuadrillas de brigadistas y bomberos permanecen desplegadas en la zona en un esfuerzo por contener las llamas antes de que las condiciones meteorológicas compliquen aún más el panorama.