El exdiputado nacional volvió a recorrer el interior con abordajes sanitarios y reuniones con referentes locales. La estrategia busca ampliar su base política y reposicionarlo en la discusión por la Gobernación, cuatro años después de haber quedado segundo frente a Ricardo Quintela.
- Álvarez intensifica su presencia territorial y el contacto con dirigentes del interior.
- En 2023 obtuvo el 31,89% y terminó segundo detrás de Ricardo Quintela.
- Su desafío es construir una alternativa propia en un escenario atravesado por el peronismo y La Libertad Avanza.
Felipe Álvarez volvió al territorio. El abordaje sanitario realizado en Castro Barros, donde una paciente debió ser derivada de urgencia a la Capital, tuvo una dimensión asistencial concreta, pero también dejó una señal política: el exdiputado nacional busca recuperar presencia en el interior y sumar referentes a un proyecto con horizonte en 2027.
En el entorno del dirigente admiten que las recorridas permiten reconstruir vínculos después de un período de menor exposición. La apuesta consiste en llegar a los departamentos con equipos profesionales, escuchar demandas locales y formar una red política que no dependa únicamente de la Capital.
Una de las señales más visibles de ese armado es la incorporación de la concejal capitalina Karina Martínez, quien ingresó al Concejo Deliberante por La Libertad Avanza, rompió con la conducción libertaria provincial y se sumó al sector de Álvarez. Martínez integra el bloque “Por La Rioja” y aparece junto al exdiputado en las imágenes de la recorrida, un movimiento que exhibe la intención de captar dirigentes desencantados con el espacio conducido por los Menem.
El antecedente de 2023
Álvarez ya fue candidato a gobernador. En las elecciones provinciales del 7 de mayo de 2023 encabezó la fórmula de Juntos por el Cambio junto con Guillermo Galván. Obtuvo 63.573 votos, equivalentes al 31,89%, y quedó en segundo lugar frente a Ricardo Quintela, que logró la reelección con el 50,63%, de acuerdo con los datos oficiales del Observatorio Político Electoral.
Aquella postulación estuvo vinculada con la estructura nacional de Juntos por el Cambio y con el armado presidencial del entonces jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. El resultado le permitió conservar un volumen opositor importante, aunque no alcanzó para disputar el control del Ejecutivo provincial.
El mapa electoral que necesita revertir
El informe oficial de las elecciones provinciales muestra con mayor precisión el desafío territorial. Aunque la fórmula de Álvarez reunió 63.573 votos y alcanzó el 31,89% provincial, Juntos por el Cambio no logró imponerse en ninguno de los 18 departamentos: el Frente de Todos fue la fuerza más votada en todo el mapa riojano.
La oposición obtuvo su mejor volumen en la Capital, donde llegó al 38,67%. El rendimiento fue considerablemente menor en los dos departamentos alcanzados por la actual recorrida: consiguió 19,42% en Arauco y 22,38% en Castro Barros. En la elección de convencionales constituyentes, además, Juntos por el Cambio obtuvo cinco de las 36 bancas, frente a 30 del Frente de Todos.
Los datos del Observatorio Político Electoral del Ministerio del Interior explican la prioridad actual: para convertirse en una alternativa competitiva en 2027, Álvarez no solo necesita conservar el voto urbano, sino ampliar de manera sustancial su presencia en los departamentos donde el oficialismo mantuvo ventajas amplias.
Una construcción con mayor autonomía
La experiencia anterior dejó una conclusión dentro de su espacio: una candidatura provincial necesita estructura propia, dirigentes en los departamentos y continuidad territorial. El escenario de 2027, además, será diferente. Quintela no podrá buscar otra reelección consecutiva y el oficialismo provincial deberá resolver su sucesión, mientras La Libertad Avanza intenta consolidarse alrededor de Martín Menem.
En ese tablero, Álvarez necesita evitar que su proyecto quede limitado a una alianza nacional o a una aparición electoral tardía. Por eso las actividades sociales y sanitarias funcionan también como una vía de contacto con vecinos, profesionales y referentes que pueden integrarse a una futura construcción provincial.
La salud como eje territorial
El operativo de Castro Barros expuso una demanda sensible: las dificultades del interior para acceder a especialistas, controles y derivaciones rápidas. Álvarez utilizó el episodio para cuestionar la presencia del Estado provincial y reclamar respuestas permanentes, más allá de las acciones puntuales.
La asistencia a una paciente no puede reducirse a una acción proselitista. Sin embargo, en términos políticos, la recorrida mostró el método que el exdiputado eligió para volver a instalarse: presencia en los departamentos, contacto directo y una agenda centrada en problemas concretos.
Todavía no existe un lanzamiento formal para 2027. Pero Álvarez volvió a moverse como un dirigente que pretende participar de la discusión por la sucesión provincial. Su capacidad para sumar referentes, diferenciarse del oficialismo y competir con el crecimiento libertario determinará si aquella candidatura de 2023 fue su techo o el punto de partida de un nuevo intento.





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