El Hospital Enrique Vera Barros atiende entre 200 y 300 pacientes que esperan una prótesis, mientras la demanda en sus consultorios creció entre 40% y 50%, informó su director general, Gabriel Goitea.
El médico explicó que alrededor del 70% de quienes esperan materiales protésicos reside en la Capital y el 30% proviene del interior provincial. El 80% de los pedidos está relacionado con accidentes en la vía pública, prácticas deportivas o caídas domésticas.
Las prótesis cuestan desde $7 millones hasta $80 millones, según la complejidad. El Estado provincial las proporciona a pacientes sin cobertura, pero cada solicitud debe atravesar controles administrativos y licitaciones que, cuando quedan desiertas, pueden extender la espera entre uno y tres meses.
Goitea sostuvo que el incremento de la demanda responde a la pérdida de poder adquisitivo. Personas afiliadas a obras sociales nacionales, provinciales y privadas comenzaron a concurrir al hospital porque no pueden afrontar coseguros o adicionales.
Esa situación también repercute en el laboratorio, donde se realizan unas 3.000 determinaciones diarias. “Antes teníamos una previsibilidad, pero el consumo se multiplicó y los insumos se utilizan mucho más rápido”, explicó.
El Vera Barros atiende además a unos 110 pacientes oncológicos sin cobertura suficiente. Según Goitea, un tratamiento completo puede alcanzar entre $180 millones y $200 millones, dependiendo de las drogas y los ciclos indicados.
El director cuestionó las demoras del PAMI para entregar medicamentos oncológicos y prótesis. También aseguró que el organismo paga aproximadamente tres de cada diez pesos correspondientes a las prestaciones realizadas por el hospital.
Otro problema es el recupero de los servicios brindados a afiliados de obras sociales. Goitea afirmó que el Gobierno nacional retiró una plataforma de la Superintendencia de Servicios de Salud que permitía cobrar las prestaciones dentro de los 45 o 60 días.
El hospital dispone de cinco quirófanos y realiza entre 15 y 20 cirugías programadas por jornada, además de las urgencias. En la institución trabajan aproximadamente 2.700 personas y existen unas 300 camas.
El escenario del Vera Barros refleja una problemática que atraviesa al sistema sanitario argentino: el traslado de pacientes desde la medicina privada hacia hospitales provinciales, mientras disminuyen los mecanismos nacionales de financiamiento y recupero.



