La vacante abrió una disputa de fuerte contenido institucional: quien resulte designado tendrá un papel central en la implementación del sistema acusatorio y en la conducción de las investigaciones penales de la provincia.
“Formalmente todavía no existió una propuesta por parte del Ejecutivo ni del gobernador”, aclaró Zárate durante una entrevista radial. La Constitución provincial otorga al titular del Ejecutivo la facultad de proponer al candidato, cuya designación debe ser posteriormente aprobada por la Cámara de Diputados.
El funcionario reconoció que su actual desempeño al frente de las áreas de Seguridad y Justicia pudo haber impulsado las versiones sobre su posible postulación. Sin embargo, evitó anticipar qué decisión tomaría si el ofrecimiento finalmente se concreta.
“No puedo decir si lo haría o no hasta que exista una propuesta formal”, respondió. Pese a esa cautela, definió la Fiscalía General como un cargo de “altísima responsabilidad” y admitió que asumir su conducción representaría “un desafío importante” para cualquier profesional.
La eventual sucesión adquiere una relevancia particular ante la próxima implementación del sistema penal acusatorio en La Rioja. Con ese modelo, los fiscales asumirán la dirección de las investigaciones penales, una tarea que actualmente se encuentra principalmente en manos de los jueces de instrucción.
“El Ministerio Público Fiscal va a pasar a ser mucho más importante en términos de persecución criminal”, explicó Zárate. La reforma colocará al fiscal general en el centro de la definición de la política de persecución penal y de la coordinación de las investigaciones en toda la provincia.
La posible candidatura del ministro abre además un debate político e institucional. Zárate integra el gabinete de Ricardo Quintela y mantiene bajo su órbita la relación operativa con la Policía provincial, una fuerza que posteriormente deberá trabajar bajo las instrucciones de los fiscales en el nuevo sistema.
Por ahora, el ministro permanece en Seguridad y asegura que no recibió ningún ofrecimiento. La definición dependerá de Quintela y, en una segunda instancia, de los votos de la Legislatura. Zárate, mientras tanto, dejó abierta la puerta: no confirmó su candidatura, pero tampoco la rechazó.




