Los Chachos entran en septiembre en una etapa diferente. Después de completar su primera semana de circulación y extender su aceptación hacia Córdoba y Mendoza, el interrogante deja de ser solamente político: ahora habrá que medir cómo funciona el BOCADE en la economía real.
El antecedente: emisión, circulación y rescate
La primera experiencia de los Bonos de Cancelación de Deuda autorizó una emisión de hasta $22.500 millones. Durante aquella etapa circularon aproximadamente $12.300 millones y el rescate se concentró en diciembre de 2024. La nueva circulación de 2026 vuelve a utilizar el instrumento como complemento de ingresos en un contexto de restricciones fiscales y pérdida de poder adquisitivo.
Los bonos mantienen paridad nominal de 1 Chacho = 1 peso y existen denominaciones de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 20.000 y 50.000. Pueden utilizarse en comercios adheridos y para determinados pagos provinciales y municipales y servicios públicos. No funcionan como depósitos bancarios ni reemplazan al peso dentro del sistema financiero.
El salto fuera de La Rioja
La principal novedad de agosto fue la expansión de la red. El Gobierno inició negociaciones con Grupo Dinosaurio y finalmente se confirmó la aceptación en establecimientos de Córdoba y Mendoza, entre ellos Super Mami y otros comercios del grupo. La operatoria fue anunciada por su valor nominal y sin vuelto.
La medida tiene importancia para estudiantes, pacientes, trabajadores y familias riojanas que viajan o residen fuera de la provincia. También convierte la aceptación extraterritorial en una prueba: un bono provincial necesita generar confianza comercial fuera de su jurisdicción para ampliar realmente su utilidad.
En Capital también se anunciaron incentivos comerciales, incluido un beneficio del 20% para determinadas compras con Chachos en el Mercado Central. Esas promociones pueden estimular la circulación, aunque deben distinguirse de la paridad nominal del bono.
Los seis indicadores que deberían publicarse
- Emisión: cuánto BOCADE fue efectivamente puesto en circulación.
- Aceptación: cantidad de comercios activos y distribución territorial.
- Paridad: si las operaciones continúan realizándose 1 a 1 con el peso.
- Rescate: cuánto presentan los comercios para convertir y en qué plazos cobran.
- Descuento informal: si aparecen operaciones por debajo del valor nominal.
- Consumo: cuánto de las ventas de los comercios adheridos se explica por el bono.
La prueba económica empieza ahora
Mientras los comercios acepten los bonos al valor nominal y el rescate funcione sin demoras relevantes, el instrumento conservará capacidad de compra. Si aparecieran descuentos generalizados o dificultades de conversión, el análisis cambiaría.
Por eso septiembre debería marcar el paso de la propaganda y la controversia política hacia la rendición de cuentas económica. El Gobierno dispone de una oportunidad para publicar periódicamente emisión, circulación, comercios, rescates y operaciones. Esos datos permitirán determinar si el BOCADE funciona como complemento transitorio de ingresos o empieza a acumular desequilibrios.






