Los Chachos regresaron a las calles de La Rioja y, durante sus primeros días, encontraron su destino principal en supermercados, almacenes y comercios vinculados con las necesidades básicas. El dato revela tanto la rapidez con la que comenzaron a circular como la fragilidad del bolsillo de numerosas familias.
La Provincia entregó 50.000 Chachos a unos 80.000 trabajadores y beneficiarios vinculados con la administración pública. La operación representa una inyección cercana a los $4.000 millones y mantiene una equivalencia nominal de un Chacho por cada peso.
Según Juan Keulyan, presidente del Centro Comercial e Industrial de La Rioja, alrededor del 80% de los negocios ya los recibe. Los registros del Ministerio de Hacienda contabilizaban, al cumplirse la primera semana, 1.422 establecimientos incorporados al esquema.
Sin embargo, todavía no existe una medición concluyente sobre su efecto en las ventas. Keulyan explicó que el relevamiento comercial se realizará en los próximos días y estimó que el impacto más visible podría aparecer entre fines de septiembre y comienzos de octubre. En esta primera etapa, sostuvo, los bonos fueron utilizados principalmente para alimentos, necesidades atrasadas y cancelación de deudas.
La apuesta provincial consiste en crear un circuito de consumo cerrado. Como los Chachos no permiten comprar en grandes plataformas digitales y varias cadenas nacionales no los aceptan, una parte importante del dinero queda en los comercios riojanos. Algunos establecimientos incluso ofrecen descuentos de hasta el 10% para captar esos recursos.
Ese beneficio tiene una contracara. Los pequeños negocios que deben reponer mercadería diariamente y comprar a proveedores de otras provincias pueden enfrentar problemas de liquidez. Los bonos tampoco sirven para cancelar obligaciones nacionales, aunque pueden utilizarse para impuestos provinciales, tasas municipales y servicios como energía, agua e internet.
No es la primera experiencia. En 2024, la Legislatura autorizó una emisión de hasta $22.500 millones mediante la ley 10.703. Finalmente circularon $12.285,4 millones. Según el balance oficial, casi el 96% fue rescatado anticipadamente a la par y sólo el 3,8% llegó al vencimiento, cuando recibió un rendimiento del 17%.
La edición de 2026, emitida bajo la ley 10.850, es más acotada. Los comercios adheridos pueden cambiar los bonos por pesos en rescates anticipados y quienes esperen hasta el 29 de diciembre recibirán el 101% del valor facial.
Por ahora, los Chachos funcionan como un alivio inmediato y una protección para el comercio de proximidad. Pero la prueba decisiva no será cuántos locales los aceptan, sino cuánto consumo adicional generan, con qué rapidez regresan para ser rescatados y qué costo termina asumiendo el Estado provincial.







