Los resultados de PISA 2025 volvieron a exponer las dificultades del sistema educativo argentino y abrieron una discusión sobre sus causas. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el secretario de Educación, Carlos Torrendell, centraron la respuesta oficial en los aprendizajes acumulados durante la trayectoria escolar y defendieron los planes nacionales de Alfabetización y Matemática como herramientas para revertir el deterioro.
“Los estudiantes son producto de una trayectoria. Sabemos que un problema estructural no se resuelve en 3 años”, sostuvo Torrendell en el mensaje que acompañó la presentación de los resultados. Su intervención reforzó el argumento difundido por Pettovello: la evaluación de estudiantes de 15 años refleja dificultades construidas durante un período que excede a la actual administración.
Las cifras muestran la profundidad del problema. Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, con caídas de 11, 12 y 13 puntos, respectivamente, frente a 2022. En las tres disciplinas quedó por debajo del promedio de la OCDE.
Los niveles de competencia ofrecen una dimensión más concreta: apenas el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó el umbral mínimo en Matemática, frente al 65% del promedio de la OCDE. En Ciencias, lo consiguió el 41%, contra el 74%. Además, entre 2022 y 2025 se amplió la distancia entre los alumnos de mayor y menor desempeño en ambas materias. El deterioro convive, así, con una mayor desigualdad de resultados dentro del sistema.
Capital Humano atribuyó el deterioro a las políticas educativas de gestiones anteriores. Pettovello y Torrendell situaron en 2013 el comienzo de la trayectoria escolar considerada, para destacar que los aprendizajes se construyen durante un período que excede a la actual administración.
Pettovello reforzó ese argumento este martes con cuatro placas de Capital Humano difundidas en sus redes sociales. “PISA 2025 no evalúa un año. Evalúa una trayectoria”, sostiene una de las piezas. Las imágenes presentan los resultados como el reflejo de doce años de aprendizajes acumulados por estudiantes de 15 años.
La insistencia en 2013 desplaza el foco de la respuesta oficial hacia los años anteriores al gobierno de Javier Milei. Ese encuadre político debe distinguirse de lo que permite concluir la evaluación.
La referencia a doce años de escolaridad es una generalización oficial sobre una trayectoria esperada. PISA selecciona estudiantes por edad y condiciones de escolarización; no establece que todos hayan ingresado al sistema en 2013 ni que acumulen exactamente doce años de asistencia.
Los resultados tampoco permiten asignar por sí solos una proporción del retroceso a cada administración. La atribución de responsabilidades que formula el ministerio constituye una interpretación política que requiere evidencia adicional.
El contexto internacional aporta otro matiz. Argentina comparte una tendencia de deterioro, pero las diferencias cambian según la disciplina. En Lectura, su caída de 12 puntos fue menor que la baja de 14 del promedio de la OCDE; en Ciencias, perdió 13 puntos frente a tres del organismo. La tendencia global ayuda a contextualizar la crisis, sin explicar por completo su dimensión nacional.
Frente a ese escenario, Torrendell describió una respuesta centrada en los aprendizajes fundamentales. Sobre alfabetización, planteó el objetivo de que los chicos terminen la primaria sabiendo leer y escribir con precisión, mediante metas claras y capacitación docente. Para Matemática, destacó el fortalecimiento de las capacidades numéricas y el seguimiento provincia por provincia.
Foto de archivo, marzo de 2024. Agustín Marcarian / Reuters.






