El intendente de la Capital inició gestiones directas con el senador nacional para acercar posiciones entre la Casa de las Tejas y el bloque del interior. El Gobierno intenta frenar la escalada tras el intento de remover a Puy Soria y la incorporación de Sergio Casas al polo del oeste.
Conscientes de que el peronismo riojano se asoma a una fractura de consecuencias impredecibles, en los despachos oficiales se activó un operativo de emergencia para evitar un desenlace irreversible. En las últimas horas, el intendente de la Capital y hombre de máxima confianza de Ricardo Quintela, Armando Molina, asumió el rol de mediador político y se comunicó de manera directa con el senador nacional Fernando Rejal con la misión de desactivar el volcán en ebullición que amenaza con estallar en el departamento Chilecito.
El contacto entre el jefe comunal capitalino y el principal referente del oeste responde a la necesidad imperiosa de la Casa de las Tejas de frenar un enfrentamiento interno que pone en jaque la gobernabilidad partidaria. El bloque del interior, que Rejal comanda junto a Ariel Puy Soria, Santiago Azulay y al que acaba de incorporarse formalmente el ex gobernador Sergio Casas, se plantó con un mensaje terminante: no aceptarán imposiciones digitadas desde la residencia oficial y consideran que el ciclo quintelista ingresó en su etapa final.
Puy Soria, Casas y el freno a las purgas internas
La intervención de Molina buscó bajar los decibeles a una disputa que alcanzó su punto más crítico tras el intento del círculo familiar del gobernador de forzar la renuncia de Ariel Puy Soria al Ministerio de Vivienda. La ofensiva doméstica contra el funcionario, disparada por las denuncias penales de su hijo Facundo, fue frenada en seco por la advertencia del propio Rejal, pero dejó heridas abiertas y desató un vendaval de reproches cruzados dentro del gabinete provincial.
A ese cuadro se sumó la estocada de Sergio Casas, quien selló su alianza con el polo chileciteño acusando al mandatario provincial de haber roto su palabra tras el pacto fundacional de 2019, cuando le entregó los recursos del Estado y la candidatura a gobernador en desmedro del Grupo Talampaya. Con Casas alineado en el bloque del oeste, Molina comprendió que el oficialismo central quedó en una inédita posición de debilidad numérica y territorial.
En la conversación con el senador nacional, el intendente capitalino transmitió la vocación de recomponer los canales de diálogo institucionales para evitar que los pases de factura deriven en una ruptura a cielo abierto en la Legislatura provincial y en los concejos deliberantes.
La disputa por la fórmula de 2027 en la mesa de negociación
En el diálogo reservado entre Molina y Rejal sobrevoló la espinosa discusión por el armado electoral de 2027. Mientras la mesa chica del gobernador insiste en empujar una fórmula puramente femenina y capitalina integrada por Gabriela Pedrali y Teresita Madera, el senador nacional ratificó la postura innegociable de su departamento: el oeste exige encabezar la propuesta provincial y no aceptará un papel secundario en las listas.
Molina, quien preserva su propio volumen político en la Capital y se mantiene como una alternativa de reserva para la gobernación, ensayó una postura componedora. El mandatario municipal busca convencer a Rejal de abrir una mesa de concertación real donde el interior tenga un protagonismo garantizado, intentando disuadir al bloque del oeste de avanzar con un armado electoral por fuera de la estructura oficial.
En el Palacio Ramírez de Velasco saben que una candidatura impuesta a dedo desde los despachos capitalinos carece de sustentación en las comunas y terminará empujando a los intendentes a municipalizar sus campañas electorales.
El temor compartido ante el avance de Martín Menem
Detrás de las gestiones de Molina subyace una alarma que comparten tanto la Capital como el interior: el crecimiento sostenido de La Libertad Avanza bajo la conducción del titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem. En el peronismo son conscientes de que una división abierta en el oficialismo le allanará el camino a los libertarios para disputar con éxito el poder provincial en 2027.
La conversación también abordó el complejo debate sobre el calendario electoral. Mientras el bloque de Rejal, Casas y Puy Soria insiste en desdoblar los comicios para mayo ante la falta de recursos y el congelamiento salarial formalizado por el Ejecutivo, la Casa de las Tejas pretende dilatar los plazos para no acelerar el ocaso político del gobernador.
El paso al frente de Armando Molina representa el primer intento formal del oficialismo por frenar el choque de trenes con el interior. Con Chilecito movilizado bajo la conducción partidaria de Santiago Azulay y un bloque rebelde que agrupa a senadores, diputados y ex gobernadores, el éxito de la mediación dependerá de la voluntad de Quintela para archivar las imposiciones familiares y abrir una negociación genuina antes de que la división del peronismo riojano sea un hecho consumado.



