«Quisiera que Milei se vaya mañana»: fuerte cruce televisivo de Quintela, quien defendió la expropiación de AySA y rechazó ser golpista

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El gobernador riojano protagonizó un áspero debate en los estudios porteños al sostener que la Casa Rosada destruye el tejido social y sugerir una salida institucional mediante un gobierno de transición. Ratificó su doctrina estatista sobre el agua y la energía, cuestionó la infalibilidad de la Corte Suprema y cruzó a Martín Menem.

El gobernador Ricardo Quintela protagonizó una encendida confrontación discursiva durante una entrevista en el programa Contrapunto. En un mano a mano con la periodista Débora Plager, el mandatario provincial profundizó su perfil de opositor frontal al modelo libertario, dejando definiciones de altísimo voltaje político: ratificó que desearía una salida anticipada de Javier Milei si no rectifica su plan económico, defendió la expropiación de empresas de servicios públicos estratégicos y rechazó de plano las acusaciones sobre conductas antidemocráticas.

«Argentina está pasando por una de las crisis más importantes que yo recuerde, con un tejido social muy destruido. Yo no soy golpista, sufro los golpes. Pero sí digo que este gobierno, así como está, es preferible más temprano que tarde que se vaya y que lo agarre un gobierno de transición. Quisiera que se vaya mañana si va a continuar destruyendo a la sociedad», disparó Quintela, desatando una inmediata objeción de la conductora, quien calificó la expresión como contraria a la continuidad institucional.

El debate por los plazos constitucionales y la legitimidad electoral

Frente al señalamiento periodístico que le recordó el origen democrático de la administración libertaria tras imponerse en el balotaje, el gobernador riojano argumentó que la legitimidad de origen no autoriza el incumplimiento de las leyes vigentes ni el desamparo de los sectores vulnerables. «A mí me votaron en ocho oportunidades. La democracia hay que cumplirla en todo el sistema: con el pago a las universidades, con los discapacitados y con los jubilados. Si este gobierno no modifica su política, vamos a tener problemas muy serios», remarcó.

Para Quintela, la caída del presidente en los sondeos de opinión pública refleja una profunda desilusión comunitaria. «Él vino a destruir a la casta, pero a la casta no le hizo nada; al pueblo sí lo privó de su desarrollo. No hay una sola medida que haya tomado en beneficio de los trabajadores o de las industrias», sostuvo, reivindicando que la recuperación del país demandará un acuerdo programático amplio que incluya a sectores del centro democrático.

Expropiaciones estratégicas: el control del agua y la energía

En materia doctrinaria, el mandatario riojano ratificó su propuesta de avanzar en la estatización de empresas clave de servicios públicos, amparándose en los artículos de la reformada Constitución provincial. «La expropiación es un camino, claro que sí. Se declara de utilidad pública sujeta a expropiación en el Congreso y se avanza. Es mi posición personal y está consagrada en la Carta Magna», argumentó al referirse a firmas como Enarsa y AySA.

Para fundamentar su postura, Quintela apeló a una hipótesis de seguridad nacional vinculada al abastecimiento de agua potable en el Área Metropolitana: «Hay 14 millones de argentinos que dependen de AySA. Tras los atentados a las Torres Gemelas se advirtió que la contaminación del agua potable era una de las herramientas más peligrosas. Si la energía y el agua están en manos privadas sin control estatal, cualquier empresa puede bajar la palanca y dejar sin luz o sin agua al país frente a una hipótesis de conflicto».

Cuestionamientos a la Corte y reproches a los gobernadores del PJ

El mandatario también apuntó contra el máximo tribunal de justicia del país al abordar la disputa por la coparticipación federal y las transferencias retenidas. «La Corte Suprema se expidió, pero no siempre lo que dice la Corte es lo que corresponde. No son infalibles, lo demostraron cuando retrocedieron en lo mismo que habían sentenciado», afirmó, defendiendo el reclamo de las provincias del Norte Grande frente a la concentración de recursos en la Capital Federal.

Asimismo, Quintela no ocultó su malestar con los mandatarios peronistas que facilitaron la caída de sesiones clave en el Congreso: «Soy amigo de ellos, pero he sido crítico de sus decisiones. La sociedad nos puso en el rol de oposición para marcar las deficiencias de este gobierno. Se anduvo con la billetera ofreciendo prebendas para votar una reforma laboral que precarizó el trabajo, y eso antes hubiera sido un escándalo».

La respuesta a Martín Menem y la defensa del modelo provincial

Hacia el tramo final del intercambio, el gobernador desestimó los cuestionamientos vertidos por el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación sobre la administración riojana y la vigencia del bono de cancelación de deuda (BOCADE). «Martín Menem no conoce La Rioja. Su padre sí, pero él no. Es oposición y tiene derecho a criticar, pero yo no voy a hacer lo que hizo él: ser parte de un gobierno que dejó en la calle a miles de trabajadores. Él pretendía que yo echara a 10.000 empleados públicos y no lo voy a hacer bajo ningún concepto», enfatizó.

Quintela defendió la solidez de las cuentas provinciales y el uso de los bonos para sostener el consumo local: «En mi provincia el bono funciona perfectamente bien. Tenemos equilibrio fiscal acompañado de equilibrio social, colaborando para que el sector privado no despida operarios a pesar del desamparo de la Nación». Con esta presentación en los estudios porteños, el líder del justicialismo riojano ratificó su determinación de confrontar sin matices contra la Casa Rosada, consolidando su perfil en la discusión política nacional.

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