La expresidenta de la UCR arremetió contra los dirigentes justicialistas que ingresaron a la función pública en motos destartaladas y hoy ostentan patrimonios inexplicables. Recordó las sucesivas defecciones internas desde Carlos Menem hasta Beder Herrera y advirtió que los cuadros provinciales ya preparan la entrega de Quintela para asegurarse impunidad.
Las celebraciones oficiales por el 17 de Octubre recibieron un impacto demoledor desde el corazón del radicalismo riojano. La abogada y expresidenta del Comité Provincial de la Unión Cívica Radical, Cristina «Nani» Salzwedel, apuntó de manera certera al talón de Aquiles que históricamente carcome la credibilidad del Partido Justicialista: el vertiginoso enriquecimiento personal de sus cuadros jerárquicos a expensas del Estado y la recurrente práctica del transfuguismo interno para sobrevivir a cada recambio gubernamental.
A través de una incisiva proclama difundida en sus canales oficiales, la referente opositora desarmó la mística partidaria con una frase que resonó en los pasillos de la Casa de las Tejas: «Un saludo a los que entraron al Estado en una motito 110 sin plásticos y hoy son multimillonarios. A los que traicionaron a Menem por Kirchner; y en La Rioja, a Didi Maza por Beder y a Beder por Quintela. Y ahora ya buscan cómo traicionar a Quintela para jurarle lealtad al que no los meta presos y puedan seguir choreando del Estado. ¡Feliz Día de la Lealtad!».
De la precariedad de la 110 a las fortunas inexplicables
El señalamiento de Salzwedel expone la herida más sensible de la dirigencia justicialista frente a una sociedad empobrecida. Al describir el salto económico de funcionarios que llegaron a los despachos en vehículos de escasa cilindrada y hoy manejan patrimonios que no resisten una auditoría de ingresos, la abogada radical contrastó la opulencia de la cúpula oficialista con los salarios deprimidos y las asignaciones no remunerativas que percibe la administración pública provincial.
Para la exconducción boina blanca, el concepto de lealtad doctrinaria mutó en una coartada de supervivencia material. Desde su óptica, el aparato justicialista consolidó una casta de administradores que utiliza el presupuesto provincial como un botín corporativo, desentendiéndose de la pobreza estructural de los departamentos para priorizar la acumulación patrimonial particular.
El árbol genealógico de las deslealtades riojanas
En su reconstrucción cronológica, Salzwedel repasó los hitos más emblemáticos de la política vernácula para demostrar que la supuesta fidelidad partidaria se disuelve ante cada disputa de poder. Rememoró la entrega del menemismo histórico a manos del kirchnerismo triunfante en 2003, pasando luego al escenario doméstico con el desplazamiento parlamentario de Ángel «Didi» Maza en 2007 para encumbrar a Luis Beder Herrera.
Esa misma matriz se repitió cuando el bederismo hegemónico fue desarticulado por los propios dirigentes que más tarde encontraron cobijo bajo el liderazgo de Ricardo Quintela. El análisis opositor remarca que los mismos nombres que aplaudieron cada uno de esos procesos son los que hoy ocupan ministerios, secretarías y bancas parlamentarias, demostrando una plasticidad ideológica subordinada exclusivamente al acceso a las cajas públicas.
El cálculo hacia 2027: buscar padrino para eludir los tribunales
La advertencia más corrosiva del mensaje de Salzwedel apunta al futuro inmediato del oficialismo provincial. Con el gobernador imposibilitado de una reelección en 2027 y ante el desgaste del modelo económico provincial, la dirigente radical alertó que las segundas líneas del quintelismo ya comenzaron a tejer acuerdos subterráneos para garantizar su propia continuidad e inmunidad judicial.
«Ya buscan a quién jurarle lealtad para no ir presos», sentenció la abogada, vinculando el nerviosismo de la dirigencia con las recientes designaciones en el Ministerio Público Fiscal y el Tribunal Superior de Justicia. Para la oposición, el peronismo riojano transita una fase terminal donde la mística fundacional de 1945 quedó reducida a un pragmatismo descarnado orientado a esquivar las causas por corrupción y preservar los privilegios del poder.



