Ernesto Pérez desatendió Producción para lanzarse a la intendencia: ruptura con Molina y alianza con Teresita Madera

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El ministro transformó su despacho oficial en un búnker proselitista para recibir a centros vecinales y asociaciones de la Capital, mientras las economías regionales reclaman auxilio urgente ante la crisis del sector agroindustrial. Distanciado del desgastado tándem que integran Armando Molina y Gabriela Pedrali, busca garantizar su supervivencia política tras la salida de Ricardo Quintela de la Gobernación en 2027.

La carrera por la sucesión municipal en el departamento Capital sumó un movimiento de fondo que sacude la estructura del gabinete riojano. En las últimas semanas, el ministro de Producción y Desarrollo Económico, Ernesto «Harry» Pérez, resolvió desatender la gestión cotidiana de su cartera para concentrar todos sus recursos políticos en la construcción de su precandidatura a intendente de la ciudad de La Rioja. Lejos de las urgencias que atraviesan los valles productivos del interior, el funcionario convirtió las oficinas ministeriales en un centro de operaciones barrial donde desfilan a diario comisiones vecinales, clubes sociales y dirigentes de base.

La maniobra responde a un cálculo de supervivencia elemental dentro del peronismo local. Consciente de que el mandato de Ricardo Quintela ingresó en su cuenta regresiva y que el oficialismo no cuenta con margen para retener espacios sin territorio propio, Pérez busca consolidar un andamiaje electoral en la ciudad más poblada de la provincia para asegurarse un refugio de poder real una vez que el actual mandatario abandone la Casa de las Tejas.

El despacho ministerial reconvertido en comando de campaña

En los pasillos del área productiva ya no se disimula el cambio de prioridades. La agenda de audiencias de Pérez abandonó los expedientes vinculados a los programas de riego, los créditos de cosecha o las gestiones ante la Secretaría de Agricultura de la Nación. Su despacho fue copado por reuniones con referentes de los circuitos barriales de la zona sur, este y norte de la Capital, a quienes ofrece subsidios de asistencia, gestiones de alumbrado y articulación comunitaria.

«Harry armó su propio municipio paralelo desde el ministerio. Atiende a las asociaciones vecinales con promesas de obras y contención, proyectando un armado que le permita competir de lleno por la intendencia el año que viene», confían fuentes del propio PJ capitalino que observan la metamorfosis del ministro.

El despliegue territorial de Pérez busca llenar el vacío que dejó la retirada paulatina de otros aspirantes del oficialismo, intentando posicionarse como la alternativa justicialista frente al avance opositor en la ciudad.

Ruptura con el eje Molina-Pedrali y desembarco en el maderismo

El salto de Pérez al escenario comunal conllevó una ruptura política irreversible con la conducción del Palacio Ramírez de Velasco. El ministro tomó distancia abierta del intendente Armando Molina y de la diputada nacional Gabriela Pedrali, los dos referentes del quintelismo originario en la Capital.

La fractura tiene una explicación matemática: con el último relevamiento de CB Consultora ubicando a Molina en el penúltimo lugar del ranking nacional de intendentes con un demoledor 66,3% de desaprobación ciudadana y con Pedrali replegándose en su banca del Congreso nacional tras el fracaso de su proyecto sucesorio, Pérez comprendió que permanecer atado a ese espacio representaba un pasaporte directo a la derrota.

Ante ese cuadro, el funcionario selló un acuerdo estratégico con la vicegobernadora Teresita Madera. Pérez pasó a operar abiertamente para el proyecto gubernamental de la titular de la Legislatura, coordinando su despliegue en los barrios con el andamiaje del maderismo capitalino y el respaldo sindical de la CGT, buscando erigirse como su candidato natural al municipio en una fórmula cruzada hacia 2027.

La contradicción con la crisis productiva en el interior

El activismo proselitista del ministro despierta un profundo malestar entre las cámaras agroindustriales del interior provincial, que ven desatendidas sus demandas en el momento más dramático de la actividad económica regional.

Mientras Pérez reparte café y promesas electorales en la Capital:

  • Sector Olivícola: La Cámara de Industriales Olivícolas de La Rioja (CIOLAR) tramita la declaración de emergencia en la Legislatura con caídas del 67% en el precio de la aceituna y con firmas insignia como Agro Aceitunera (Nucete) liquidando haberes en cuotas.
  • Vitivinicultura: En Chilecito, los productores nucleados en CARPA denunciaron el corte de la cadena de pagos con más de 300 millones de pesos en cheques de cosecha rechazados y bodegas sin capacidad de financiamiento.

La desconexión entre la agenda personal del funcionario y las urgencias de los sectores que debe tutelar expone la lógica que domina al peronismo riojano en el tramo final de la gestión: cada dirigente busca salvar su propio destino en el reparto territorial de 2027, aunque para ello deba desentenderse de las obligaciones del Estado en medio de una economía en retroceso.

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