Cirugía mayor en el gabinete: Ariel Puy Soria salió de Vivienda, asumió Diego Rivero y Quintela proyecta a Luz Santángelo en la Secretaría General

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Bajo el argumento formal de una licencia temporal por “motivos familiares” sin fecha de retorno, el gobernador desplazó los resortes del Ministerio de Vivienda hacia el secretario Diego Rivero, tal como había anticipado este medio tras los dardos de Facundo Puy. En paralelo, en la Casa de las Tejas se cocina un movimiento sísmico: el mandatario quiere desembarcar a Luz Santángelo Carrizo en el sillón que hoy ocupa Ricardo Herrera y dejar al frente de la Secretaría de Comunicación a su actual número dos, Ariel Allende.

Lo que en los partes oficiales se presenta como un trámite administrativo por razones personales esconde, en los pasillos de la Casa de las Tejas, el inicio de una reconfiguración profunda del poder interno de cara a la batalla electoral de 2027. El gobernador Ricardo Quintela aceptó el pedido de licencia del ministro de Vivienda, Tierras y Hábitat Social, Ariel Puy Soria, y puso de inmediato al frente de la cartera al hasta ahora secretario de Vivienda, Diego Rivero.

Aunque la comunicación oficial difundida este sábado 24 de octubre aludió a “motivos familiares” para justificar el apartamiento temporal de Puy Soria, el detalle clave es que el decreto no fija plazos de duración ni una eventual fecha de regreso. En la práctica, el movimiento ejecuta punto por punto la jugada que se venía gestando en el despacho principal del Ejecutivo: empoderar de forma directa a Diego Rivero —hombre de confianza operativa sin intermediarios políticos— y vaciar de volumen ministerial una estructura que el propio Quintela planea reducir formalmente al rango de Secretaría.

La factura por el “fuego amigo” de Facundo Puy y el ascenso de Rivero

En la mesa chica del quintelismo nadie desconoce el trasfondo político de la salida de Puy Soria. Más allá de la parálisis de las obras habitacionales por el corte de fondos nacionales, la relación entre el Ejecutivo y el clan Puy había quedado herida de gravedad tras las reiteradas apariciones públicas del exconcejal capitalino Facundo Puy —sobrino del ministro—, quien salió a fustigar con dureza el rumbo de la gestión provincial y municipal desde los medios.

Fiel a su código de conducción de no tolerar que un sector conserve los privilegios del presupuesto estatal mientras bombardea al oficialismo por las laterales, Quintela optó por una salida elegante en las formas pero implacable en los hechos: licencia sin fecha de vencimiento para el titular de la cartera y entrega de la lapicera y la firma ministerial a Diego Rivero para asegurar el control directo del área en la recta final del mandato.

Luz Santángelo a la Secretaría General y Ariel Allende a Comunicación

El corrimiento en Vivienda, que se suma al inminente recambio de principios de noviembre en el Ministerio de Seguridad —donde Martín Yoma asumirá en reemplazo de Miguel Ángel Zárate, designado Fiscal General por diez años—, no es el único casillero que el gobernador tiene bajo la lupa. En el corazón político de la Casa de Gobierno se proyecta una jugada en cadena de alto impacto: Quintela quiere designar a la actual secretaria de Comunicación y Planificación Pública, Luz Santángelo Carrizo, al frente de la estratégica Secretaría General de la Gobernación, hoy en manos del exdiputado nacional chileciteño Ricardo Herrera.

El diseño del nuevo organigrama ya tiene definido quién heredará el manejo de los medios públicos y la estrategia comunicacional del Ejecutivo: con el salto de Santángelo Carrizo a la Secretaría General, la Secretaría de Comunicación y Planificación Pública quedará a cargo de su actual número dos, Ariel Allende, garantizando así que el área siga bajo el control directo del mismo equipo político sin fisuras ni desembarcos externos.

De concretarse el enroque, implicaría una concentración inédita de poder administrativo y de caja en el núcleo más incondicional del mandatario. Cabe recordar que meses atrás Quintela ya había intervenido la cúpula del gabinete al recortarle las atribuciones a su jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo —a quien dejó en “modo base”, sin manejo de fondos, sin control sobre el Banco Rioja ni sobre las SAPEM, y con su pliego para el Tribunal Superior de Justicia congelado por su origen en los “Beder Boys”— para transferirle precisamente la firma y el control operativo de la Secretaría General a Ricardo Herrera.

Ahora, el movimiento para instalar allí a Luz Santángelo Carrizo —y promover a Ariel Allende en Comunicación, una cartera que viene siendo apuntada por intendentes de Los Llanos como Jorge Salomón por el apagón mediático contra la senadora Florencia López— confirma que Quintela busca abroquelar la botonera de mando de la Casa de las Tejas exclusivamente con dirigentes de su riñón puro, desplazando los viejos equilibrios con las ligas del interior antes de definir la ingeniería electoral de 2027.

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