La medida de fuerza convocada por CONADU Histórica paralizará las aulas universitarias, el Colegio San Martín y la UTN hasta el 3 de noviembre inclusive. El secretario general Juan Chade advirtió que el Gobierno nacional ofreció apenas un 3% de recomposición salarial y alertó sobre la renuncia de profesores que perciben básicos de $500.000.
La crisis presupuestaria en el sistema universitario nacional volvió a paralizar las actividades académicas en La Rioja. La Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios (ARDU), en sintonía con la resolución federal de la CONADU Histórica, inició un paro total de actividades por siete días corridos que se extenderá hasta el próximo martes 3 de noviembre. La protesta afecta de lleno el dictado de clases en la sede central de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), sus cinco sedes del interior, el Colegio Preuniversitario General San Martín y la Facultad Regional de la UTN.
En declaraciones radiales, el secretario general de ARDU, Juan Chade, denunció la falta de respuestas de la Secretaría de Educación nacional y desnudó el deterioro de los ingresos en los claustros. Según los registros técnicos de las federaciones gremiales, la pérdida del poder adquisitivo de los docentes universitarios trepó al 34% en lo que va del año, mientras que la última reunión paritaria convocada por el Palacio Sarmiento cerró con una oferta que el gremio calificó de provocadora.
Paro de siete días corridos y resguardo para las mesas de exámenes
La huelga universitaria se implementará bajo la modalidad de cese total de actividades presenciales y virtuales durante una semana ininterrumpida. Chade confirmó que el próximo 6 de noviembre los secretarios generales de todo el país se reunirán en plenario para evaluar el impacto de la medida y definir si profundizan el plan de lucha antes del cierre del segundo cuatrimestre.
Pese a la contundencia de la medida, el sindicato resolvió pedir a los docentes que garanticen la sustanciación de las mesas de exámenes finales para no perjudicar las correlatividades de los estudiantes.
«Tratamos de acompañar al alumno para que el daño no recaiga exclusivamente sobre ellos; ya con la suspensión de clases regulares tienen un perjuicio muy grande, por lo que recomendamos no suspender los turnos de exámenes», explicó el dirigente riojano.
Paritaria congelada: la oferta del 3% y el 34% de pérdida real
El detonante de la medida de fuerza fue la postura inflexible que mostraron los paritarios del Ministerio de Capital Humano en las mesas de negociación salarial. Chade relató que la Nación ofreció un incremento de apenas el 3% mensual y dio por saldado el atraso acumulado, desconociendo los acuerdos previos que contemplaban una compensación cercana al 40% para equiparar la inflación.
«Convocan a la paritaria para decir que cumplen con la ley de financiamiento, pero la propuesta es invariable: nos dicen que firmemos el 3% o que no hay más discusión, cerrando cualquier posibilidad de diálogo real», cuestionó el titular de ARDU.
Para el gremio, la política de la Casa Rosada apunta a un desfinanciamiento estructural que no sólo pulveriza los sueldos de los trabajadores, sino que asfixia los gastos corrientes necesarios para sostener los servicios básicos, la limpieza y los insumos de investigación en los laboratorios de la universidad.
Básicos de $500.000 y el riesgo de vaciamiento en las cátedras
El impacto salarial amenaza con vaciar los planteles docentes de las carreras más demandadas. Chade advirtió que la inmensa mayoría de los profesores de la UNLaR revistan bajo la figura de dedicación simple, con sueldos básicos que apenas rozan los $500.000 para las categorías más altas, mientras que los jefes de trabajos prácticos (JTP) y ayudantes perciben remuneraciones por debajo de la línea de subsistencia.
La brecha con el sector privado comenzó a provocar un éxodo silencioso de profesionales de prestigio que optan por renunciar a la docencia para abocarse a la actividad profesional independiente, un fenómeno que pone en riesgo las acreditaciones académicas ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).
El cuadro se agrava en el Colegio Preuniversitario San Martín, donde las familias de los estudiantes del nivel medio observan con inquietud la pérdida de semanas completas de calendario escolar ante la falta de una pauta salarial digna para el cuerpo de profesores.
La decepción estudiantil y la apelación a la visita papal
En el tramo político de su análisis, Chade describió un cambio en el humor social de la comunidad universitaria. Reconoció que al inicio de la gestión una proporción significativa del claustro estudiantil simpatizaba con las consignas de La Libertad Avanza y se resistía a participar de las marchas, pero sostuvo que el avance del ajuste económico transformó ese respaldo en desilusión generalizada.
«Los estudiantes descubrieron que el discurso de campaña era una cosa y la realidad de los hechos es otra muy distinta; hoy se dan cuenta de que el boleto, los apuntes y el costo de vida se volvieron inalcanzables», reflexionó el dirigente sindical.
Frente al endurecimiento ideológico del Gobierno nacional, Chade cerró con una amarga ironía sobre la confirmación de la visita oficial de León XIV al país: «Esperemos que el Papa les abra un poco el corazón y les afloje el bolsillo a los funcionarios nacionales, aunque a esta altura que atiendan a la educación pública parece que requiere de un auténtico milagro».




