El magistrado federal rechazó la denuncia por violencia de género presentada por una empleada con cuatro años de licencia y afirmó que se presentó de forma espontánea ante la fiscalía. Apuntó contra una maniobra de su par Diego Martín Nazareno en la puja por las secretarías del tribunal.
El juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja, Jorge Chamía, realizó su descargo público frente a la acusación por presunto acoso y violencia de género radicada por la empleada judicial María Lidia Galván. En declaraciones radiales con el periodista Jorge Ocampo, el magistrado aseguró que se trata de una falsedad orquestada tras el agotamiento de las licencias médicas de la denunciante y aclaró los pormenores de la tramitación de la causa.
«La denuncia se hizo originariamente en Buenos Aires ante el juzgado del doctor Daniel Rafecas, quien tomó una testimonial, no adoptó ninguna medida cautelar y se declaró incompetente. Acá en La Rioja no me está investigando el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, sino que el expediente fue delegado a la fiscalía por el artículo 196 del Código Procesal Penal. Apenas ingresó, me presenté espontáneamente con mi abogado defensor y aporté todos los elementos probatorios del tribunal.»
Chamía remarcó que las acusaciones cobraron estado público de manera intempestiva impulsadas por sectores gremiales con el objetivo de perjudicar su imagen en un momento de reconfiguración del fuero. Afirmó que la justicia federal riojana cuenta con registros institucionales que desmienten de plano cada uno de los episodios relatados por Galván.
La refutación de los hechos y la licencia de cuatro años
El camarista desmenuzó el vínculo administrativo con la empleada y sostuvo que Galván permanece radicada en la Ciudad de Buenos Aires bajo sucesivas dispensas laborales desde antes de que él asumiera la presidencia del cuerpo entre 2024 y 2025. Según el magistrado, la denuncia penal fue el último recurso utilizado por la agente para eludir su reincorporación presencial ordenada por el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
«Es una vil y falsa mentira en mi contra. Prácticamente no la conozco; esa agente debe estar de licencia hace más de cuatro años. En diciembre el Departamento de Medicina de la Corte le dio el alta médica para que volviera a trabajar. Se le contempló que iniciara en febrero, pero nos comunicó por mail que no iba a comparecer. Cuando se vio sin justificativos y con faltas injustificadas, radicó esta denuncia para buscar una restricción geográfica bajo la ley 26.485.»
En su exposición, Chamía negó haber mantenido diálogos a solas con Galván, descartó situaciones atribuidas en un casamiento social o en los ascensores de la sede judicial, y argumentó que los registros horarios de Gendarmería Nacional confirman que nunca coincidieron en las salidas del edificio. Asimismo, señaló que en el legajo de la empleada constan actuaciones irregulares que contradicen el reglamento de la justicia nacional, como su participación activa en compañías teatrales porteñas mientras gozaba de licencias por cuidado familiar.
Guerra interna en el TOF: el choque con Nazareno por los nombramientos
En el pasaje de mayor voltaje político de su testimonio, Chamía vinculó la ofensiva en su contra con una descarnada pelea por los cargos jerárquicos dentro del TOF. Reveló una fractura interna entre los jueces del tribunal, marcando un enfrentamiento directo con el vocal Diego Martín Nazareno en torno a la designación de las secretarías letradas.
«Esto se mezcla directamente con las promociones del personal. Nos venían queriendo imponer de secretario a una persona extraña a La Rioja, que ni yo ni el doctor Mario Martínez conocíamos, y que venía propuesta por el otro vocal, el doctor Diego Martín Nazareno. No la designamos y promovimos como secretaria a la prosecretaria Alejandra Grimo. Creo que por no ser obedientes deben estar tramando todas estas cuestiones.»
El cruce destapa la grieta en el fuero federal riojano, donde el tándem conformado por Chamía y Martínez frenó el avance de nombramientos externos auspiciados por Nazareno. Con la causa radicada en la fiscalía y los antecedentes remitidos a los despachos de Comodoro Py, la contienda en los tribunales locales adquiere ribetes de batalla abierta por el control operativo del tribunal federal.



