El gobernador Gustavo Sáenz firmó un convenio con el Ministerio de Capital Humano para distribuir 60.000 módulos alimentarios en 22 municipios salteños. La sintonía de los mandatarios dialoguistas con la Casa Rosada rinde dividendos concretos y contrasta con el desamparo asistencial que padece la administración de Ricardo Quintela.
La distribución discrecional de la ayuda social del Gobierno nacional volvió a marcar las profundas asimetrías políticas que dividen a las provincias del norte argentino. A través de sus canales oficiales, la ministra de Capital Humano de la Nación, Sandra Pettovello, y el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, confirmaron la firma de un convenio de asistencia directa que destinará $3.054 millones de pesos para el financiamiento de programas alimentarios y la entrega de 60.000 módulos de alimentos distribuidos en 22 departamentos del territorio salteño.
El acuerdo reflejó la aceitada sintonía entre Balcarce 50 y las gobernaciones que facilitan gobernabilidad en el Congreso. Mientras Sáenz agradeció públicamente a la funcionaria de Javier Milei por el trabajo conjunto y el acompañamiento a las familias más vulnerables, La Rioja asiste a este flujo de recursos desde el ostracismo absoluto, sufriendo el bloqueo total de partidas alimentarias y el vaciamiento de la contención social federal en sus comedores comunitarios.
Acuerdo con Pettovello: $3.054 millones y 60.000 módulos de comida
El entendimiento sellado en Buenos Aires representa una de las transferencias sociales más abultadas que el Ministerio de Capital Humano autorizó para el interior del país desde el inicio de la gestión libertaria. El financiamiento permitirá reforzar la cobertura nutricional en municipios de alta vulnerabilidad del norte salteño, atendiendo comunidades originarias y zonas periurbanas afectadas por la pérdida de poder adquisitivo.
Sáenz celebró el resultado de las negociaciones directas con Pettovello: «Detrás de cada gestión hay personas, familias y necesidades urgentes que no pueden esperar; agradezco a la ministra por el acompañamiento y la predisposición para dar una respuesta concreta».
La cartera nacional convalidó la entrega de los 60.000 bolsones con productos de primera necesidad, asegurando un esquema logístico que canaliza la ayuda a través de las intendencias salteñas sin intermediación de organizaciones piqueteras.
El dividendo del pragmatismo salteño en el Congreso
La postal entre Sáenz y Pettovello no es un hecho aislado, sino la contrapartida política del comportamiento legislativo de Salta. A través del bloque Innovación Federal en la Cámara de Diputados, los legisladores que responden al mandatario salteño vienen funcionando como un engranaje clave para asegurar el quórum y destrabar proyectos de ley impulsados por la Casa Rosada.
Ese pragmatismo parlamentario le permite a Salta blindar canales de financiamiento que otras jurisdicciones perdieron por completo. Al igual que el catamarqueño Raúl Jalil —quien capitalizó la visita de Milei con inversiones mineras y subsidios eléctricos—, Sáenz exhibe resultados palpables de su sociedad con el oficialismo central.
La diplomacia de la necesidad que ensayan los gobernadores del Norte Grande consolida un mapa donde las demandas de los distritos se resuelven mediante acuerdos bilaterales con Balcarce 50, dejando de lado los reclamos colectivos en bloque.
La Rioja en el desierto social: comedores vacíos y asistencia en cero
El escenario en La Rioja refleja la contracara dramática de esa política de premios y castigos. Desde la asunción de Javier Milei, el Ministerio de Capital Humano cortó el envío de partidas alimentarias para los merenderos y comedores escolares riojanos, mientras que las organizaciones sociales denuncian la falta sistemática de módulos secos para las familias del interior y de los barrios periféricos de la Capital.
A ese desamparo se sumó la reciente ratificación de la baja de 21.800 pensiones no contributivas por invalidez laboral en todo el país, una medida que golpea con especial dureza a los hogares riojanos que dependen de la cobertura asistencial nacional.
Mientras Salta recibe más de $3.000 millones para alimentar a sus municipios, el Ministerio de Desarrollo Social de La Rioja debió absorber en soledad la emergencia con recursos propios menguados, en un contexto donde el gobernador Quintela mantiene una confrontación abierta con Milei y califica al programa nacional como una máquina de generar sufrimiento.
La fractura del Norte Grande ante la billetera de Balcarce 50
La entrega millonaria a Salta termina de evidenciar la fragmentación del bloque regional. Aquella liga de diez gobernadores que supo presionar de manera conjunta por fondos coparticipables y obras de infraestructura hoy funciona dividida por las urgencias fiscales de cada territorio.
Mientras Salta y Catamarca acuerdan con Pettovello, Santilli y Caputo a cambio de ayuda alimentaria, tarifas diferenciales y avales para el RIGI, La Rioja queda aislada en su trinchera ideológica, acumulando demandas en la Corte Suprema y viendo cómo los recursos federales se desvían hacia las provincias que decidieron levantarle la mano a la Casa Rosada.
Con los $3.054 millones asegurados para Salta, el Gobierno nacional ratificó las reglas del juego en el interior: las provincias que cooperan obtienen asistencia y presencia ministerial, mientras que aquellas que eligen la resistencia deben afrontar la demanda social sin un solo peso de auxilio desde Buenos Aires.



