El Diario de Eduardo German

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  • Nueva ley de soberanía: Martín Menem confía en que habrá votos para aprobarla

    Nueva ley de soberanía: Martín Menem confía en que habrá votos para aprobarla

    La Casa Rosada comenzará a redactar el proyecto de ley de soberanía anunciado por el presidente Javier Milei para reforzar la posición argentina frente a la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas y sus espacios marítimos. La iniciativa será enviada al Congreso y formará parte de una próxima reunión de la mesa política del Gobierno, con la participación del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

    En el oficialismo confían en que el tema permitirá construir una mayoría amplia. Según la evaluación atribuida a Menem, los votos estarán porque difícilmente algún bloque quiera aparecer enfrentado a una norma presentada como defensa de la soberanía argentina sobre Malvinas. El texto definitivo todavía no fue difundido y su alcance dependerá de la redacción que prepare el Poder Ejecutivo.

    La ley y la reglamentación de las sanciones

    El anuncio presidencial quedó acompañado por el Decreto 868/2026, que reglamentó el régimen sancionatorio de la Ley 26.659 para las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos realizadas sin autorización argentina en la plataforma continental. La reglamentación ordena procedimientos y criterios para aplicar las consecuencias previstas por la legislación vigente.

    La secuencia marca dos planos. El Gobierno avanzó mediante decreto sobre una ley ya sancionada y, a la vez, anticipó una nueva iniciativa que deberá atravesar las comisiones y el recinto de ambas cámaras. Allí será decisivo conocer si modifica el régimen actual, incorpora obligaciones o amplía las herramientas de control y sanción.

    El antecedente riojano de Eduardo Menem

    La discusión recupera un antecedente ligado a La Rioja. En 1998, el entonces senador nacional Eduardo Menem impulsó el proyecto S-329/98, aprobado por unanimidad en el Senado, para desconocer derechos derivados de licencias británicas y sancionar a empresas que exploraran o explotaran hidrocarburos en Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur sin reconocer la jurisdicción argentina.

    Menem sostuvo que la Argentina no debía reconocer derechos a compañías beneficiadas por adjudicaciones otorgadas por las autoridades británicas y que correspondía impedirles operar en el territorio continental. Su planteo buscaba transformar la reivindicación diplomática en consecuencias económicas concretas.

    El antecedente también tiene una dimensión constitucional. Eduardo Menem presidió la Convención Constituyente de 1994, que incorporó la cláusula transitoria primera. Esa disposición ratifica la soberanía legítima e imprescriptible de la Argentina sobre las islas y establece que su recuperación, conforme al derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

    La próxima instancia será la reunión de la mesa política y la definición del articulado. Hasta que el Ejecutivo publique el proyecto, permanecen pendientes los detalles sobre las conductas alcanzadas, la autoridad de aplicación, la escala de sanciones y su relación con la Ley 26.659 y el Decreto 868/2026.

  • El anuncio de Milei reactualiza el sorpresivo viaje de Martín Menem a Israel

    El anuncio de Milei reactualiza el sorpresivo viaje de Martín Menem a Israel

    El titular de Diputados visitó Jerusalén en junio, cuando el Gobierno ya conocía los planes de la petrolera israelí Navitas en Malvinas. La Argentina habría planteado su objeción durante la gira, aunque no se informó en qué reunión ni qué respuesta recibió.

    El anuncio de Javier Milei para endurecer las sanciones contra las empresas que proyectan explotar petróleo en las Islas Malvinas vuelve a poner bajo análisis el sorpresivo viaje que Martín Menem realizó a Israel.

    Según pudo saber EduardoGerman.com de fuentes vinculadas con la mesa política del Presidente, el Gobierno ya conocía entonces la intención de Navitas Petroleum de avanzar con el proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Fuentes relacionadas con la gira señalaron que la Argentina habría transmitido su queja por la intervención de la compañía israelí.

    El dato aporta un nuevo contexto a las reuniones que el presidente de la Cámara de Diputados mantuvo con el presidente Isaac Herzog, el canciller Gideon Sa’ar y el titular de la Knesset, Amir Ohana. No existe hasta ahora una comunicación pública que precise quién presentó el reclamo, en cuál de los encuentros se abordó y qué respuesta dieron las autoridades israelíes.

    Un viaje conocido primero por medios israelíes

    Menem llegó a Israel el 14 de junio acompañado por la diputada Sabrina Ajmechet, presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con Israel. Legisladores consultados entonces por Perfil dijeron haberse enterado a través de medios israelíes y reclamaron precisiones sobre su agenda.

    La Knesset informó que se trataba de la primera visita oficial de un presidente de la Cámara de Diputados argentina a ese Parlamento. En una entrevista difundida por Itongadol y AJN, el dirigente riojano dijo estar “muy emocionado y feliz” porque Israel fuera el destino de su primera gira oficial.

    Lo que Menem comunicó

    El 16 de junio, Menem informó en su cuenta de X que se reunió con Herzog para conversar sobre la cercanía estratégica entre ambos países. Al día siguiente señaló que había retomado con Sa’ar el diálogo iniciado en Buenos Aires, con foco en la cooperación económica y tecnológica.

    Sus comunicaciones también destacaron la cooperación parlamentaria con Ohana. Ninguna mencionó a Navitas, el proyecto Sea Lion o la cuestión Malvinas.

    El reclamo ya estaba vigente

    La controversia era anterior al viaje. En diciembre de 2025, la Cancillería rechazó formalmente la decisión de inversión anunciada por Navitas y la británica Rockhopper Exploration para desarrollar Sea Lion.

    Navitas ya había sido sancionada en 2022 por realizar actividades hidrocarburíferas sin autorización argentina. En mayo de 2026, semanas antes de la gira, Tierra del Fuego presentó además una denuncia ante la Autoridad de Valores de Israel por la información que la compañía brindaba a sus inversores sobre los riesgos del proyecto.

    Milei apuntó contra Navitas

    En la cadena nacional del 3 de septiembre, Milei identificó a Navitas y Rockhopper como las operadoras de Sea Lion y advirtió que podrían comenzar la explotación en los próximos meses.

    El Presidente anunció que acelerará los procedimientos de la Ley 26.659 y enviará al Congreso una reforma para alcanzar también a proveedores, accionistas y directivos. Afirmó además que la Cancillería envió cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países.

    Milei pidió que los aliados de la Argentina no miren “para otro lado” cuando se vulnera la soberanía. La expresión adquiere particular importancia frente a Israel, uno de los socios más estrechos del Gobierno, porque Navitas fue fundada allí y cotiza en la Bolsa de Tel Aviv.

    De la diplomacia al Congreso

    La reforma deberá ser tratada por la Cámara de Diputados, que conduce Martín Menem. Su viaje cobra así nueva vigencia: estuvo frente a las principales autoridades israelíes cuando el avance petrolero ya era conocido por la mesa política del Gobierno.

    La información disponible permite consignar, con atribución a las fuentes consultadas, que la queja habría sido transmitida durante la gira. Queda por establecer públicamente en qué encuentro se presentó la objeción por Navitas y cuál fue la respuesta de Israel.

  • Tras el anuncio de Milei por Malvinas, vuelve a cobrar vigencia una iniciativa de Eduardo Menem

    Tras el anuncio de Milei por Malvinas, vuelve a cobrar vigencia una iniciativa de Eduardo Menem

    El Presidente anunció sanciones más severas contra las empresas que exploten hidrocarburos en las islas sin autorización argentina. La medida recupera el debate planteado en 1998 por el exsenador riojano, cuyo proyecto fue aprobado por el Senado, pero perdió estado parlamentario en Diputados.

    El anuncio del presidente Javier Milei para endurecer las sanciones contra las empresas vinculadas con la explotación petrolera en las Islas Malvinas vuelve a colocar en primer plano una iniciativa que el exsenador nacional por La Rioja Eduardo Menem impulsó hace 28 años.

    En una cadena nacional emitida el jueves 3 de septiembre, Milei advirtió que el proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, tiene previsto avanzar con la explotación offshore en los próximos meses. El mandatario anunció un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios contemplados en la Ley 26.659 y el envío al Congreso de una reforma para ampliar su alcance.

    El Gobierno también anticipó que las sanciones podrían alcanzar a proveedores, accionistas y directivos; que las empresas involucradas quedarían inhabilitadas para operar y contratar en la Argentina; y que se aplicaría el juicio en ausencia cuando corresponda. Según Milei, la Cancillería ya envió cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países vinculados con proyectos en las islas.

    La iniciativa que Eduardo Menem llevó al Senado

    El planteo tiene un antecedente político y legislativo en el expediente S-329/98, presentado por Eduardo Menem el 1 de abril de 1998. El entonces senador nacional por La Rioja propuso que toda concesión, licencia o habilitación para explotar minerales e hidrocarburos en las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes necesitara autorización argentina.

    El proyecto, conocido en ámbitos políticos y diplomáticos como la «Ley Eduardo Menem», disponía la inhabilitación absoluta para realizar actos de comercio en el país de las personas físicas o jurídicas que participaran en esas actividades sin permiso nacional. La prohibición alcanzaba a casas matrices, subsidiarias, sociedades vinculadas, consorcios y entidades que aportaran financiamiento.

    También exigía una declaración jurada a quienes contrataran con organismos o empresas estatales y ordenaba a la Cancillería llevar un registro de infractores.

    «No vamos a reconocer de ningún modo ningún derecho a esas empresas», sostuvo Menem al defender la propuesta. El legislador riojano explicó que los contratos otorgados sin intervención argentina podían ser impugnados y afirmó que las sanciones no se contraponían con la estrategia diplomática, sino que servían como respaldo al reclamo nacional.

    El Senado aprobó el proyecto, con modificaciones, el 22 de abril de 1998 y lo remitió a la Cámara de Diputados. Sin embargo, la iniciativa no recibió sanción definitiva: caducó el 28 de febrero de 2001 y fue archivada en mayo de ese año.

    El debate dentro del menemismo

    La propuesta generó tensiones dentro del gobierno de Carlos Menem. Mientras el canciller Guido Di Tella desarrollaba una política de acercamiento hacia los habitantes de las islas y sostenía acuerdos de cooperación bajo un paraguas de soberanía, Eduardo Menem defendía la intervención del Congreso y una respuesta económica más severa frente a la explotación unilateral de los recursos naturales.

    El antecedente debe presentarse con precisión: el proyecto de 1998 no llegó a convertirse en ley y no contenía las sanciones penales incorporadas posteriormente. Sin embargo, anticipó una línea de acción basada en desconocer las autorizaciones británicas e impedir que las compañías involucradas operaran en el territorio continental argentino.

    De aquel proyecto a la legislación vigente

    En 2011, el Congreso sancionó por unanimidad la Ley 26.659, que prohíbe desarrollar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional e impide al Estado contratar con las compañías infractoras. La Ley 26.915 amplió en 2013 las consecuencias administrativas y penales.

    Milei propone ahora endurecer ese régimen, extenderlo a proveedores y abarcar otras actividades que afecten los recursos naturales de las islas. También anunció mayores recursos para el Ministerio de Defensa, mediante un decreto de necesidad y urgencia, destinados prioritariamente a construir una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y ampliar las capacidades de telecomunicaciones.

    La cláusula constitucional que guía el reclamo

    La posición de Eduardo Menem estaba vinculada con la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional, cuya incorporación impulsó como presidente de la Convención Constituyente de 1994.

    «La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional».

    La norma también dispone que la recuperación de esos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme al derecho internacional, constituyen «un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

    El proyecto que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso permitirá conocer el alcance definitivo de las nuevas sanciones. Su tratamiento devolverá al Parlamento una discusión que Eduardo Menem planteó en 1998: qué instrumentos legales y económicos debe utilizar la Argentina para impedir que las autorizaciones británicas consoliden la explotación de recursos naturales en un territorio cuya soberanía continúa en disputa.