Se dividió bloque de senadores del Frente de Todos y Guerra se sumó al «Frente Nacional y Popular» referenciado con gobernadores

El senador nacional por La Rioja, Ricardo Guerra, se sumó al nuevo bloque «Frente Nacional y Popular», tras que el Frente de Todos se dividió en el Senado entre un bloque kirchnerista y otro de los gobernadores, pero seguirá funcionando como interbloque a cargo de José Mayans.

Las notas fueron enviadas el último lunes y la intención del oficialismo es acaparar las vacantes que surjan en el Consejo de la Magistratura, que tiene que sumar un legislador por Cámara para las «segundas minorías» a partir de la aplicación de un fallo de la Corte.

Con esta división, el Frente de todos será un interbloque integrado por el bloque «Frente Nacional y Popular», compuesto por 21 senadores, en su mayoría referentes de los gobernadores y presidido por Mayans; y por «Unidad Ciudadana», con 14 kirchneristas, que será presidido por Juliana Di Tullio. El formoseño coordinará todo el grupo.

Como prueba del pacto que hubo detrás de esta ruptura, entre los K no está la chaqueña Inés Pilatti Vergara, una de las protegidas de Cristina y que también votó en contra el acuerdo del FMI. Reportará al grupo de peronismo tradicional y la explicación oficial es que representa a una provincia gobernada por un oficialista.

El único sin tierra de los «nacionales y populares» es el correntino Carlos Espínola, quien no quiso de jefa a Di Tullio. Si la aceptó el salteño Sergio Leavy, uno de los que habla seguido con el presidente.

La división fue definida por Mayans y la vicepresidenta, previos llamados de todos los dirigidos, y la nota fue presentada el lunes temprano, antes de que la Corte ratificara la vigencia del fallo que vuelve a la Magistratura a la composición de 1997. Estaba suspendido por otro de un juez de Paraná.

Con esa decisión, habría que elegir un senador para el Consejo por la «segunda minoría», que el PRO se adjudicó este martes y lo pidió para Luis Juez. No estaban al tanto que la composición del Senado había cambiado y que el tercer bloque en número es Unidad Ciudadana y el primero el de los gobernadores.

Fuentes del oficialismo aseguraron a LPO que la estratégica división no impedirá la unidad para votar leyes del Gobierno, pero sí habrá agenda dividida por tema. «Tendremos agendas separadas y nos uniremos cuando haga falta», resumieron.

«Vergonzosa e impostada división del bloque de senadores del Frente de Todos para robarse un lugar en el Consejo de la Magistratura», tuiteó molesto el radical Alfredo Cornejo, jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, que reúne 33 miembros repartidos entre varias fuerzas.

La más grande es la UCR con 18 miembros, 3 menos que el flamante Frente Nacional y Popular. El PRO tiene 9, a 5 del kirchnerismo. Hay varios bloques sueltos que reportan a JxC que bien podrían unirse para imitar la maniobra peronista, pero no llegarían a los números de los nuevos oficialismos. Claramente, hubo un poroteo fino.

Y si UCR y PRO armaran una sola bancada serían la mayoría, pero le regalarían la segunda y tercera minoría a los peronismos. Además, se suma otro problema: la posibilidad de definir los consejeros con una junta de firmas, una tómbola en la que el oficialismo tiene las de ganar porque puede reunir una mayoría propia con aliados.

De hecho, este lunes también presentó una nota ante Cristina el rionegrino Alberto Weretilneck, que cuenta con un monobloque y suele ayudar al Frente de Todos a tener quórum propio.

Le pidió que no nombre nuevos consejeros hasta tanto se defina el criterio de selección, similar a la que esta tarde el jefe del oficialismo en diputados Germán Martínez le acercó a Massa.

En el Senado la unión de bloques para elegir consejeros no registra antecedentes, pero por si acaso habrá un debate reglamentario en la Comisión de Asuntos Constitucionales, a cargo del jujeño Guillermo Snopek, que integra el bloque kirchnerista.