Y la autocrítica de la política: ¿A qué hora?

Es repudiable lo que vivió la vicepresidenta Cristina Fernández. Eso no tiene margen de discusión. Pero mirando más allá abre una fuerte discusión sobre la nueva clase social de la Argentina denominada «la clase política». Esa que está integrada por los políticos, sus familias y hasta amigos del poder.

La política levanta el dedo acusador, pero no se hace cargo de lo que vive cada uno de los argentinos que cada día se empobrece por las malas políticas aplicadas, aunque ellos no lo padecen.

Hablan de los mensajes de odio, pero sin hacerse cargo de la pobreza e indigencia hasta de sus propios votantes.

Es lamentable escuchar discursos que no se practican en lo mínimo. Hablar de los pobres y tener cuentas bancarias llenas de dólares y mirar declaraciones juradas con tantos inmuebles que se parecen más a inmobiliarias. O vivir en barrios privados o en los sectores más caros de la Argentina.

La clase política se cree un ser superior que no les cabe la ley, pese que al común si.

Es más sostienen que la historia los ha juzgado, pese que cientos de laburantes esperan una respuesta de la justicia, que muchas veces mira para el costado.

El frustrado atentado contra la vicepresidenta es un claro mensaje a toda la clase política, sin distinción de partidos políticos, ya que la sociedad ve que los discursos son bonitos para la tribuna pero la calidad de vida se empeora. Hablaron de llenar la heladera, de los humos de los asados y eso no se dijo hace mucho tiempo. No pasó nada.

Hablan de amor, pero que ellos no practican porque son descorazonados frente a la triste realidad de cientos de argentinos.

No son capaces de hacer sacrificios, ya que el último ajuste dispuesto solo se aplica sobre los pobres trabajadores y miles de familias que la luchan diariamente.

Aquí no se habla de partidos políticos ni de dirigentes específicos sino de los verdaderos protagonistas de la grieta que la han hecho un verdadero negocio en el marco de la democracia.

Es momento que la clase política vip baje a la tierra y deje de considerarse un ser superior: lo que ha pasado es un llamado de atención que pide una autocrítica urgente de lo que hacen, dicen y por ello, de lo que le producen al pueblo argentino.

Por Eduardo Nelson German, periodista