Cuando CFK defendía a Menem: “Un estado sobredimensionado se come a sus propios hijos como un Dios griego”

A pesar de las reivindicaciones socialistas y de las buenas intenciones de sus más férreos seguidores, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner fue una de las principales defensoras de las políticas económicas de la gestión de Carlos Menem. Desde la convertibilidad a la privatización, pasando por todos los matices intermedios, la por entonces congresal alabó todas las aristas de una década polémica.

En materia de convertibilidad, Cristina aseguró que, al momento de tomar el gobierno en el año 1989, “encontramos un país sin moneda”, y que las medidas del gobierno menemista no hicieron otra cosa que evitar la disolución social, crear disciplina fiscal y retornar a la credibilidad de los agentes económicos.

Hoy impulsora de los planes sociales y de la incorporación masiva de argentinos a la estructura estatal, su discurso de entonces respaldaba los beneficios de la privatización y criticaba con dureza la idea del estado de bienestar, “que como un dios griego se come a sus propios hijos”.

Poco y nada del actual relato del kirchnerismo se relaciona con las verdaderas raíces del pensamiento de CFK. A modo de ejemplo, mientras hoy la retórica apunta sus críticas a los organismos multilaterales de crédito, CFK aseguraba durante la década del 90 que los logros de la gestión de Carlos Menem habían permitido reconstruir “la credibilidad de los agentes económicos”.

“Sería injusto hablar únicamente desde la consigna o desde la mera crítica a este modelo, creo que deberíamos también reconocer sus logros. Porque no podemos obviar, señora presidente que, en 1989, cuando recibimos el gobierno, éramos un país fragmentado, al borde de la disolución social. Un país sin moneda, un país con un estado sobredimensionado, que como un dios griego se comía a sus propios hijos», afirmó la actual vicepresidenta de la Nación.

Para concluir: «Hubo que abordar entonces una tarea muy difícil. Reformar el estado, reconstruir la economía, retornar a la credibilidad de los agentes económicos. Se hizo con mucho sacrificio, se logró incorporar definitivamente pautas de comportamiento en los argentinos. Estabilidad, disciplina fiscal. Son logros muy importantes, pero no podemos agotar todo el desarrollo en ellos. De la misma manera que cuando se asumió la primera gestión en democracia y tardó en incorporarse a la sociedad el valor democrático como un valor permanente, también demandó un tiempo incorporar la estabilidad, la previsibilidad, la organicidad económica, como valores permanentes. Pero lo hemos logrado. Democracia y estabilidad”.

Kirchnerismo versión Groucho Marx: «Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros». (Realpolitik)

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