La lista de provincias donde reina el «puesto fijo» la encabeza Formosa, donde el 70% de los empleados con aportes tiene un empleo estatal. Los otros distritos que completan el ranking y tienen más empleo público que privado registrado son La Rioja (67%), Catamarca (65%), Santiago del Estero (61%), Jujuy (59%), Chaco (56%), Misiones (55%), Corrientes (52%) y San Luis (50%), según el IARAF.
Según un estudio de la Fundación Mediterránea, el 45,5% de la economía argentina se encuentra no registrada. En Chaco, por ejemplo, ese porcentaje sube al 63,8%; en Salta, a 61,1%, y en Jujuy, 60,4%. El trabajo del IERAL refleja que en 13 de las 23 provincias argentinas el empleo público supera al empleo privado formal.
Quienes siguen el tema explican que hay mucha disparidad en la producción del PBI Nacional. Por ejemplo, Capital Federal produce el 22%, la provincia de Buenos Aires un 30% y Córdoba, 8%. Pero hay provincias que no aportan ni el 1% del PBI.

Al desmenuzar lo ocurrido en los últimos diez años, en casi todas las provincias argentinas aumentó más la cantidad de empleo público que el número de puestos en el sector privado. Mientras que en Tierra del Fuego el trabajo privado cayó 3%, el estatal aumentó 49%. Un caso similar al de San Juan, donde el empleo registrado privado se contrajo 7%, pero la cantidad de trabajadores del Estado ascendió en 27%. En la última década, sólo en tres provincias se dio la relación inversa: Catamarca (20% privado versus 18% público), Córdoba (6% versus 4%) y Neuquén (37% versus 34%).
Para la Bolsa de Comercio de Córdoba, mientras mayor sea el nivel de transferencias per cápita que ejecuta la Nación hacia las provincias, mayor es el nivel de ocupados en la administración pública cada 1000 habitantes.
Según los últimos datos disponibles, en este caso el ranking es liderado por Tierra del Fuego, con 125 empleados estatales cada 1000 habitantes. Le siguen Catamarca (con 113), La Rioja (109) y Neuquén (106). En el otro extremo está Córdoba (34 empleados públicos cada 1000 habitantes), Buenos Aires (36) y Santa Fe (40).
En las provincias más grandes, inclusive Mendoza (46 por cada 1000), la relación es más baja porque son muy pobladas. En cambio, en las que más empleados públicos hay son lugares más bien despoblados. Pero, aun así, la tendencia general es que el empleo estatal ha ido creciendo en los últimos años, cuando en realidad la relación debería quedar estable frente al crecimiento poblacional.
Los especialistas advierten, además, que la ley de Coparticipación no genera «los incentivos correctos». Hoy, las provincias que más reciben coparticipación en relación con lo que aportan, son las que más empleo público tienen. En vez de obligarlas a desarrollarse productivamente, poder recaudar más y así tener autonomía, esa plata sirvió para hacer crecer al Estado, y los potenciales votantes.
En los últimos diez años, la planta de asalariados del sector público registró un crecimiento del 26,5%, según un informe del instituto IARAF. De 2.707.000 trabajadores en enero de 2013, actualmente hay 3.423.000. Una cifra que, incluso, aumentó 17,4 puntos porcentuales por encima del crecimiento poblacional. Pero se dio una paradoja: en los últimos años, algunas provincias empezaron a registrar superávit fiscal. Esto se explica por la caída en términos reales que tuvo el valor de los salarios de los trabajadores estatales, producto de la inflación. Aunque las provincias y la Nación siguieron recaudando más vía impuestos, en términos nominales, el ajuste del presupuesto llegó por salario y la consecuente pérdida de poder adquisitivo.







