El gobernador Ricardo Quintela no digiere que Javier Milei es el presidente de todos los argentinos. Fue votado por el 56% en la segunda vuelta y que le da mandato hasta el 10 de diciembre de 2027. Es la misma fecha que debe dejar la Gobernación el propio Quintela, quien había adelantado las elecciones provinciales y le dio resultado, a pesar que esa jugada le ha provocado un gran desgaste.
La posición del mandatario riojano baja a la mayoría de la dirigencia del peronismo, ya sea los que están adentro del gobierno, como los que cobran por afuera. Tampoco Quintela entiende que Martín Menem sea el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.

El gobernador de La Rioja tomó una fuerte decisión política: declararse un férreo opositor de Milei y de todo su gobierno, aunque su subsistencia y de toda la provincia depende de los recursos que envía la Nación.

Hasta este miércoles, el Gobierno había recibido más de $33 mil millones por coparticipación federal que le da respiro para pagar los magros salarios de la administración pública y hasta mantener el poder local.
Pero el peronismo riojano, al igual que el kirchnerismo, aspira que Milei haga un traspié en su gestión y por ello, se decidió que los cambios en la Casa de Gobierno se produzcan en marzo. El PJ piensa que no podrá entregar el bastón de mando.

Más allá del juego político, Quintela ha puesto sus intereses personales y políticos por encima del futuro de la provincia. Todo lo contrario ha hecho su par de Catamarca, Raúl Jalil, quien se ha mostrado dispuesto por mantener una buena relación institucional con el gobierno nacional elegido democráticamente.
La administración riojana ha hecho todo lo contrario y su única agenda en la confrontación: no se conoce ningún plan de desarrollo en la nueva era que nació para bien o mal en la Argentina y muchos menos un achicamiento del gasto político en el gobierno como mensaje para la sociedad.

La esencia de Quintela lo lleva a caminar por la cornisa, ya que él fue quien dijo que renunciaba si ganaba Milei. Cuando fue intendente el actual gobernador llevó la basura a la Residencia Oficial en la Gobernación de Luis Beder Herrera. Ahora el gobernador le erra y repercute también en su propio gobierno.
Quintela además está enojado con la sociedad porque le votó a Milei, pero no realizó ninguna autocrítica. Fue él también que puso su cabeza en juego en las elecciones presidenciales al decir que renunciaba. Ni hablar sobre el destino de los fondos que es el talón de Aquiles del quintelismo.







