En un multitudinario acto celebrado en el Superdomo de La Rioja, el gobernador Ricardo Quintela y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se pronunciaron con contundencia en defensa de un modelo de país basado en la justicia social y el federalismo, en el marco de la jura de la nueva constitución provincial.
Quintela, visiblemente emocionado, destacó que «nuestra provincia es la menos desigual de toda la República Argentina» y subrayó el compromiso de su gestión con la justicia social. «Lo que hacemos no lo hacemos por caridad ni demagogia, lo hacemos porque aplicamos políticas impregnadas de justicia social», aseguró ante una audiencia que lo aclamaba.
El gobernador también hizo hincapié en las decisiones de su gobierno para aliviar a los riojanos en medio de la crisis económica nacional: «Asumimos la responsabilidad que nos cabe de no aumentar el agua, la luz, la conectividad y el transporte público para generar condiciones de accesibilidad a servicios esenciales», señaló.
Por su parte, Kicillof, quien participó como invitado especial, se mostró alineado con el discurso de Quintela y lanzó una arenga en favor del federalismo. «Venimos a plantar bien firme una bandera que están intentando destruir y avasallar: la bandera del federalismo», afirmó con fuerza, arrancando aplausos de los presentes.
El mandatario bonaerense también destacó la importancia de la reforma constitucional que se estaba celebrando. «La Rioja deja asentado en la Constitución Provincial que el pueblo no cambia de idea», expresó, en una clara referencia a la continuidad de las políticas que tanto él como Quintela defienden.
En tanto, Mariana Nievas, convencional constituyente, destacó que la nueva carta magna provincial garantiza el patrocinio jurídico gratuito a las víctimas de violencia de género, una medida que, según ella, “marca un antes y un después en la protección de los derechos de las mujeres en La Rioja”.
El evento, que congregó a miles de riojanos y figuras políticas de todo el país, fue catalogado por sus organizadores como «histórico» y un «hito en la defensa del federalismo y la justicia social». Sin embargo, no faltaron críticas desde sectores opositores que calificaron la jura como un «acto partidario» destinado a perpetuar el poder en la provincia.







