La provincia de La Rioja debe realizar hoy un pago de USD 37 millones correspondiente a su bono internacional con vencimiento en 2028. En febrero, la provincia incumplió con un pago similar, lo que derivó en una demanda por parte de los acreedores en Nueva York. Se espera una sentencia sumaria en los próximos días.
La provincia de La Rioja se encuentra nuevamente en una situación crítica en cuanto a su deuda internacional. Hoy debe hacer frente a un vencimiento de USD 37 millones relacionado con un bono con fecha de vencimiento en 2028, el cual fue utilizado para financiar la construcción de un parque eólico en la provincia.
Este no es el primer incidente relacionado con este bono. En febrero de este año, La Rioja no cumplió con un pago similar, lo que llevó a los acreedores a presentar una demanda en la Ciudad de Nueva York. Se espera que pronto se dicte una sentencia sumaria sobre este caso, lo que podría tener consecuencias significativas para la provincia.
El incumplimiento del pago de febrero ha generado incertidumbre entre los inversores y ha puesto en alerta a las autoridades provinciales. A medida que se acerca la fecha límite para el nuevo pago, la atención está puesta en cómo responderá el gobierno provincial a esta obligación financiera.
El bono en cuestión ayudó a financiar un importante proyecto de energía renovable en la provincia: la construcción de un parque eólico que forma parte de los esfuerzos de La Rioja por diversificar su matriz energética y apostar por fuentes sostenibles. Sin embargo, la situación de la deuda amenaza con empañar este logro.
En un contexto económico complejo, tanto a nivel nacional como internacional, la capacidad de pago de las provincias argentinas se ha visto comprometida. La Rioja, en particular, enfrenta desafíos para cumplir con sus obligaciones financieras mientras busca renegociar sus compromisos y evitar un default que podría afectar su acceso a financiamiento futuro.
La comunidad financiera sigue de cerca la evolución de este caso, que servirá como un indicador de la capacidad de las provincias argentinas para gestionar su deuda en medio de un entorno económico cada vez más incierto.







