Ante la recesión provocada por la terapia de shock económica del presidente Javier Milei, la provincia de La Rioja ha introducido su propia moneda, el «chacho,» como medida de emergencia para reactivar su golpeada economía, informó Ignacio Olivera Doll en Bloomberg.
La provincia de La Rioja, una de las más empobrecidas y aisladas de Argentina, ha lanzado una nueva moneda local denominada «chacho» en un esfuerzo desesperado por mitigar los efectos devastadores de la crisis económica que atraviesa tras los recortes en las transferencias federales implementados por el gobierno de Javier Milei, según informó Ignacio Olivera Doll en un artículo publicado por Bloomberg.
El presidente Milei, en su intento por controlar la inflación crónica del país, adoptó una serie de medidas de austeridad que incluyeron una drástica reducción de los fondos que el gobierno central destina a las provincias. La Rioja, altamente dependiente de estas transferencias, fue una de las más afectadas. En febrero, la provincia cayó en mora y su economía se sumergió en una profunda recesión, impactando severamente en el empleo y en la calidad de vida de sus habitantes.

La creación del «chacho» busca proporcionar un alivio inmediato a la crisis económica, facilitando el intercambio comercial local y ofreciendo una alternativa al peso argentino, cuya circulación se ha visto limitada en la provincia debido a la falta de liquidez. Sin embargo, esta medida ha sido recibida con escepticismo por parte de economistas que advierten sobre el riesgo de que una moneda local sin respaldo suficiente pueda agravar aún más la situación económica de la región.
El gobernador Ricardo Quintela, al anunciar el lanzamiento de la nueva moneda, destacó que esta iniciativa es un acto de resistencia ante lo que considera un abandono por parte del gobierno nacional. «No vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras nuestras familias se hunden en la pobreza,» afirmó Quintela en un discurso transmitido en cadena provincial.
La situación en La Rioja se ha convertido en un símbolo de las tensiones crecientes entre el gobierno nacional y las provincias que dependen de las transferencias federales. La introducción del «chacho» es una medida sin precedentes en la historia reciente del país y plantea interrogantes sobre la viabilidad de las políticas de ajuste implementadas por la administración de Milei, según el reporte publicado por Bloomberg.







