Cristina Kirchner busca liderar el antimileísmo, pero enfrenta un éxodo en el PJ

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La ex presidenta pretende consolidar un frente peronista contra Javier Milei, aunque varios de sus aliados internos la ven como un factor de desgaste. Ricardo Quintela ha rechazado reunirse con ella, en una señal de ruptura que podría profundizar las divisiones en el partido.

Cristina Fernández de Kirchner, quien se prepara para asumir la conducción del Partido Justicialista (PJ) a nivel nacional, aspira a convertirse en el eje unificador de un frente peronista antimileísta. Sin embargo, esta misión enfrenta obstáculos, ya que importantes figuras del PJ consideran que su liderazgo podría fortalecer, indirectamente, al presidente Javier Milei. Entre los críticos internos, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, ha declinado la invitación para reunirse con ella en Buenos Aires, lo que evidencia una grieta que amenaza con fracturar aún más al partido.

El fallo de la jueza María Romilda Servini que habilitó la candidatura de Cristina como la única opción para la presidencia del PJ, ha sido interpretado por algunos como una jugada para excluir a otras facciones y garantizar su liderazgo. «Nos han dejado a todos como acompañantes de lujo», comentó un diputado de Unión por la Patria, reflejando la disconformidad de sectores que buscaban una mayor apertura.

Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar y miembro de La Cámpora, ya había advertido la semana pasada sobre el riesgo de fragmentación si no se alcanzaba una verdadera unidad. En una carta, sugirió que una reunión privada entre Cristina y Quintela podría haber ayudado a reducir las tensiones. Sin embargo, el encuentro no se concretará y la brecha interna sigue creciendo. «Sin unidad, nos arriesgamos a una fragmentación similar a la de 1985», alertó Sujarchuk, rememorando la división histórica del peronismo.

Mientras tanto, la relación de Cristina con otras figuras clave también se debilita. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, ha mantenido un bajo perfil en el proceso de renovación del peronismo y no ha desactivado la influencia de La Cámpora en su administración. Esta posición lo ha dejado en una situación incómoda, y los dirigentes que responden a Máximo Kirchner continúan presionándolo a través de demandas y proyectos que lo colocan en la mira.

Para el 17 de noviembre, se prevé la asunción de Cristina como presidenta del PJ en un acto que marcará formalmente su liderazgo. Quintela, por su parte, ha optado por organizar una “contracumbre” en La Rioja, donde se reunirá con otros referentes del Noroeste argentino como Ricardo Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz para discutir el futuro del peronismo en la región.

La interna del PJ revela un peronismo cada vez más dividido, donde Cristina Kirchner sigue polarizando posiciones. Su plan de crear un frente único antimileísta podría enfrentarse a una nueva fragmentación, en un escenario donde varios dirigentes prefieren distanciarse de la influencia kirchnerista.

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