Desde este lunes 16 de diciembre de 2024, rigen en La Rioja las nuevas tarifas para taxis y remises, con un incremento que oscila entre el 20% y el 22%. Este ajuste, decidido por el Concejo Deliberante en conjunto con gremios y empresas del sector, responde al aumento en los costos de mantenimiento, insumos y combustibles. La medida ha generado diversas reacciones entre los usuarios, quienes ya enfrentan un panorama económico complicado por la alta inflación.
Detalles de las nuevas tarifas
- Horario diurno:
- Bajada de bandera: $900 (antes $750).
- Ficha cada 100 metros: $90 (antes $75).
- Horario nocturno, fines de semana y feriados:
- Bajada de bandera: $1.100 (antes $900).
- Ficha cada 100 metros: $110 (antes $90).
Con este aumento, el costo mínimo de un viaje en horario nocturno superará los $1.000 pesos, lo que plantea un desafío significativo para quienes dependen del transporte público para sus actividades diarias.
Un contexto de subas reiteradas
Este ajuste es el segundo en menos de cuatro meses, tras el incremento del 35% aprobado en septiembre, cuando la bajada de bandera diurna pasó de $550 a $750. Según los gremios del sector, las subas buscan equilibrar los costos operativos de un servicio impactado por la inflación y el encarecimiento del combustible, factores que afectan la rentabilidad de los trabajadores del rubro.
Impacto en los usuarios y el transporte público
El nuevo cuadro tarifario vuelve a poner en foco el acceso al transporte público en La Rioja, especialmente en un contexto donde otras problemáticas como las tasas impositivas y la crisis hídrica ya generan malestar social. Usuarios frecuentes del servicio expresaron su preocupación por el impacto de los aumentos en sus bolsillos, mientras algunos taxistas argumentan que el ajuste es insuficiente para cubrir los costos reales.
Desafíos para el Concejo Deliberante y el municipio
Este aumento también refleja la presión que enfrenta el Concejo Deliberante de Capital para balancear las demandas de los trabajadores del sector con las necesidades de la ciudadanía. Si bien el ajuste busca sostener la operatividad del servicio, el malestar social que genera podría convertirse en otro punto de conflicto para el oficialismo municipal en el cierre del año.
En un escenario político ya marcado por las tensiones derivadas de la ordenanza impositiva y la emergencia hídrica, el aumento de tarifas en el transporte público se suma como un nuevo factor que profundiza las demandas y críticas hacia la gestión local. Con elecciones municipales en el horizonte, será clave para el oficialismo capitalino manejar estas problemáticas con una estrategia que atienda el descontento ciudadano y mantenga el respaldo de sectores estratégicos.



