El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

La Rioja, en el frente del poder: un modelo agotado y la pelea por la sucesión de Quintela

La provincia, totalmente dependiente del Estado, enfrenta el fin de una era de fondos frescos. En medio de una crisis sin precedentes y una gestión «atada con alambre», el justicialismo vive una feroz interna. La mira ya está puesta en 2027, con un gobernador que busca asegurar su sucesión y un electorado que definirá si…

La provincia, totalmente dependiente del Estado, enfrenta el fin de una era de fondos frescos. En medio de una crisis sin precedentes y una gestión «atada con alambre», el justicialismo vive una feroz interna. La mira ya está puesta en 2027, con un gobernador que busca asegurar su sucesión y un electorado que definirá si el ciclo histórico del peronismo local está por terminar.

El fin de una era y la factura de un modelo

La Rioja se encuentra en el ocaso de un modelo político y económico que la gobernó por más de cuatro décadas. El justicialismo, que desde 1983 monopolizó el poder, construyó su hegemonía sobre una dependencia casi total de la Nación. Hoy, esa estrategia se volvió un bumerán. Sin los fondos discrecionales de la presidencia de Alberto Fernández, la provincia paga la factura de ser un «Estado obeso» que gasta el 95% de su presupuesto con dinero de la coparticipación. La factura se manifiesta en la crisis de la obra social APOS, el default por un bono de 350 millones de dólares y la sangría permanente de las SAPEM deficitarias.

La lucha interna y el «modelo Zamora»

Las dificultades económicas exacerban una interna que ya es abierta. La principal sospecha en el peronismo es que el gobernador Ricardo Quintela busca imitar a su par santiagueño Gerardo Zamora para mantener el poder. La decisión unilateral de que su esposa, Gabriela Pedrali, vaya por la reelección como diputada nacional, es vista por muchos como el primer paso de un plan para convertirla en la candidata a gobernadora en 2027. Este movimiento, lejos de generar unidad, choca de frente con las aspiraciones de dirigentes como la vicegobernadora Teresita Madera y la diputada nacional Florencia López. La carrera por la sucesión se complica aún más con la irrupción de Ernesto Pérez, ministro de Producción y familiar de Quintela, y la rectora de la UNLaR, Natalia Albarez Gómez.
Campaña electoral, un test de poder

Las elecciones legislativas de octubre son el termómetro de esta puja. El oficialismo movilizará a toda su estructura de funcionarios para conseguir la reelección de Pedrali y del diputado Ricardo Herrera, un candidato que corre con «bajas chances» y a quien el justicialismo deberá «cargar» con la maquinaria partidaria. En este contexto de tensiones, la secretaria de Comunicaciones, Luz Santangelo Carrizo, pide un lugar en las listas, utilizando como principal argumento la lealtad incondicional al gobernador.

Oposición atomizada y la crisis real del Estado

El justicialismo enfrenta a una oposición polarizada. Por un lado, La Libertad Avanza, con Martín Menem como figura, que Quintela instaló como principal rival en una jugada arriesgada. Por otro, la «tercera vía» que el ex vicegobernador Néstor Bosetti intenta construir con peronistas disidentes, la UCR y el PRO.

Mientras la política se consume en sus propias intrigas, el Estado riojano muestra su precariedad. La gestión, a cargo de funcionarios nombrados por su lealtad y no por su idoneidad, se encuentra «atada con alambre». El trágico ejemplo de la búsqueda del senderista José Nicolás Portugal y los accidentes que costaron la vida del piloto Rolando Rasmussen y el choque de helicópteros en Villa Castelli son los dolorosos «hechos consumados» que recuerdan el alto costo de un sistema que, hoy más que nunca, parece estar al borde de su colapso final.


Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo