Después de la imposición de Gabriela Pedrali, la dirigencia justicialista se rebela ante el intento de la familia del gobernador de monopolizar las 8 bancas a diputados provinciales. El conflicto podría dejar al oficialismo sin militancia en la calle.
El peronismo riojano se encuentra en estado de alerta máxima. La decisión del «quintelismo» de “quedarse con todas las candidaturas” en el estamento de diputados provinciales para la Capital provocó una reacción feroz en las filas del partido, que amenaza con un boicot electoral.
La dirigencia justicialista, que se ve marginada por la imposición de Gabriela Pedrali como candidata a diputada nacional, ahora se enfrenta a un nuevo desaire: la intención del «quintelismo» de monopolizar la lista de 8 candidatos a diputados provinciales en la Capital. La respuesta de un sector del peronismo es clara: «hay amenazas que el peronismo no trabajará en los territorios» si el «quintelismo» no cede espacios.
La disputa no es solo por lugares en una lista, sino por la supervivencia del peronismo. La dirigencia justicialista se enfrenta a un «quintelismo» que, con su proyecto familiar, busca asegurar su futuro político más allá de 2027. La amenaza de boicot es el último recurso para recordarle al gobernador que un partido no es solo su familia y sus amigos.
El peronismo riojano se encuentra en una encrucijada. El resultado de esta guerra interna podría ser más decisivo para su futuro que la contienda con la oposición. Si el «quintelismo» no logra un consenso, corre el riesgo de ir a las elecciones sin el apoyo de su propia militancia, lo que sería un golpe fatal para su hegemonía de 40 años.







