Lisandro Catalán, el nuevo ministro del Interior, inauguró la «Mesa Federal» y le apuntó a Ricardo Quintela

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El funcionario, que inició su ronda de diálogo con gobernadores aliados a la Casa Rosada, criticó duramente la gestión del riojano y lo calificó como un ejemplo de mala administración por la emisión de la cuasimoneda.

El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, inauguró su gestión con una serie de reuniones clave con gobernadores, en un intento por desactivar el tenso clima que se vive con las provincias por el recorte de fondos. El primer encuentro de esta «Mesa Federal» se realizó en la Casa Rosada y contó con la presencia de Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), mandatarios que sellaron alianzas con el Gobierno nacional en sus respectivos distritos.


La crítica directa a La Rioja

Sin embargo, antes de sentarse a negociar con sus aliados, Catalán ya había dejado en claro que su gestión no sería un camino de rosas para todos los gobernadores. En una declaración que resonó fuerte en el interior del país, el ministro apuntó directamente contra el mandatario riojano, Ricardo Quintela.

Catalán cuestionó la gestión de Quintela y lo describió como un líder que «no es un ejemplo de administración eficiente y responsable». La crítica más dura se centró en la emisión de la cuasimoneda en La Rioja, un recurso de emergencia que, según el ministro, «no sirvió para nada» y que finalmente dejó de circular a fines de 2024. Este comentario deja en evidencia que el Gobierno no solo busca reordenar la relación política con las provincias, sino que también tiene un ojo puesto en la situación financiera de cada una, utilizando el manejo de los fondos como una herramienta de presión.


Negociaciones en un contexto de tensión

La ronda de diálogo del Gobierno se produce en medio de un conflicto abierto con las provincias, especialmente después del veto presidencial a la ley de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que buscaba obligar a la Nación a distribuir esos fondos de manera automática.

Aunque las fuentes oficiales aseguran que «habrá algo» para las provincias, el gesto de priorizar a los aliados y las duras declaraciones contra gobernadores opositores como Quintela, muestran que las negociaciones serán un «toma y daca». El objetivo de la Casa Rosada es desactivar los reclamos, pero sin ceder el control sobre las arcas federales, lo que podría mantener la tensión con distritos como La Rioja en el futuro cercano.

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