La encuesta de CB Consultora revela una dicotomía en el oficialismo: el gobernador mejora sus números, mientras que el intendente capitalino se desploma, en un escenario de oposición dividida que podría reconfigurar el poder legislativo.
A un mes de las elecciones legislativas en La Rioja, el tablero político se presenta con luces y sombras para el Partido Justicialista. Los datos de una encuesta de CB Consultora, que midió la imagen de las dos figuras más importantes del oficialismo, el gobernador Ricardo Quintela y el intendente Armando Molina, revelan una dinámica de alto riesgo para el peronismo en su camino a revalidar la mayoría en la Legislatura y sumar bancas en el Congreso Nacional.
Por un lado, la encuesta muestra un respiro para el gobernador Quintela. A nivel provincial, su imagen positiva experimentó un leve crecimiento, pasando del 42,6% en julio al 44,5% en la primera semana de agosto. Aunque su imagen negativa se mantiene alta, en un 53,2%, este repunte le da al oficialismo una base desde la cual afrontar los comicios del 26 de octubre, donde se renuevan el 50% de las bancas legislativas y se eligen dos diputados nacionales.
Sin embargo, el panorama en la capital provincial es diametralmente opuesto y representa un factor de inestabilidad. La imagen del intendente Armando Molina se desploma, con una imagen negativa que alcanza el 58,7% (36,2% «Muy Mala»). En contraste, su imagen positiva apenas llega al 37,1%. Este fuerte rechazo en la Ciudad de La Rioja, el distrito más poblado y donde se eligen 8 de los diputados provinciales, representa una amenaza existencial para el peronismo. La estrategia del PJ de unificar listas para evitar fugas de votos se enfrenta al dilema de cómo sortear el impacto de una gestión municipal con tan alto nivel de desaprobación.
En el contexto de una oposición fragmentada, el oficialismo intenta evitar cualquier fisura que le permita a sus adversarios capitalizar la insatisfacción. La oposición, a su vez, se presenta dividida en múltiples frentes, con la UCR, La Libertad Avanza y el espacio Provincias Unidas, entre otros, buscando cada uno su propio camino. Esta división podría jugar a favor del peronismo, permitiéndole conservar bancas a pesar del descontento. Sin embargo, en un escenario donde la principal figura de la capital se encuentra en el ranking de los intendentes con peor imagen del país, la oposición, si bien dividida, podría tener una oportunidad de oro para crecer.
La tensión entre la relativa estabilidad de la imagen del gobernador Quintela y el fuerte rechazo que genera su intendente en la capital será el factor definitorio en los comicios. La Rioja se enfrenta a un escenario incierto donde la suerte del peronismo dependerá de si logra que el repunte del gobernador mitigue el impacto del descontento en la capital, o si el desgaste de Molina termina arrastrando las listas justicialistas, reconfigurando así el mapa político de la provincia.







