Las declaraciones del gobernador riojano, que afirmó que el gobierno de Javier Milei «está acabado» y que «va a estallar el país», generaron un fuerte malestar en la cúpula de Unión por la Patria. Dirigentes del peronismo creen que estas afirmaciones victimizan al Presidente y posicionan a la oposición como «golpista».
Las explosivas declaraciones del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien afirmó que el gobierno de Javier Milei «está acabado» y que el país «va a estallar», generaron un profundo quiebre dentro del peronismo. A contramano de la postura de otros dirigentes de Unión por la Patria, la cúpula del espacio se despegó rápidamente de los dichos del mandatario riojano, ya que consideran que estas afirmaciones le dan un respiro a la Casa Rosada y fortalecen la narrativa de la «victimización».
El malestar lo expresó de forma pública el diputado nacional Leandro Santoro, quien afirmó sin rodeos: «Los que dicen que Milei se tiene que ir antes, están laburando para Milei». El legislador porteño argumentó que la principal crítica a la gestión libertaria debe ser el modelo económico, no la salida anticipada del Presidente. La postura de Quintela, según Santoro, desvía el foco del problema real y le permite al oficialismo consolidar su discurso de que la «casta» quiere sacarlo del poder.
La Rioja en un camino propio
El gobernador Quintela, uno de los mandatarios que se mantuvo más firme en su oposición a Milei, no dudó en calificar la reciente convocatoria a una «mesa federal de diálogo» como un «pedido de auxilio». A pesar de su tono alarmista y su vaticinio de un «estallido», el riojano descartó la posibilidad de una renuncia presidencial y se defendió de las acusaciones de «golpista», al sostener que su intención es «evitar que se siga destruyendo la República». Sin embargo, su insistencia en la necesidad de un «gobierno de transición» chocó de lleno con la estrategia del peronismo, que busca evitar la confrontación directa.
La división en Unión por la Patria es cada vez más evidente. Mientras una parte del espacio, liderada por figuras como Quintela y el senador José Mayans, insiste en una confrontación total con el Gobierno, otra, a la que pertenece Santoro, prefiere la cautela. Esta segunda vertiente cree que la inestabilidad que vive el país y el rechazo a los vetos presidenciales en el Congreso son la muestra de que el modelo de Milei está agotado por sí mismo, y que cualquier intento de forzar una salida solo fortalecería al Presidente.







