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Un viaje al corazón de San Nicolás de los Arroyos: la ciudad donde se fundó la Nación y la fe con la presencia de La Rioja

Por Eduardo Nelson German · 25 de septiembre de 2025 · 08:34

No hay muchas ciudades en la Argentina que puedan jactarse de ser cuna de la organización nacional y, al mismo tiempo, epicentro de una de las devociones marianas más multitudinarias del país. San Nicolás de los Arroyos, a orillas del río Paraná, es ese lugar. Una urbe que teje su historia entre el Acuerdo de 1852 —precedente de nuestra Constitución— y la aparición de la Virgen María, un fenómeno que la transformó para siempre en centro de peregrinación y fe.


Un pacto que forjó la Patria

El 31 de mayo de 1852, en una casona histórica de la ciudad, se firmó el Acuerdo de San Nicolás. Con la presencia de representantes de 14 provincias —entre ellos, Manuel Vicente Bustos por La Rioja—, el pacto sentó las bases de la organización nacional y se convirtió en el eslabón fundamental que unió a la Confederación Argentina, culminando un año después con la Constitución de 1853. Un evento tan trascendental que, a pesar de las resistencias iniciales de Buenos Aires, selló el destino político del país.

De una historia política a un milagro de fe

A diferencia de Luján, cuya fundación está ligada a un milagro, San Nicolás ya era una ciudad próspera cuando el 25 de septiembre de 1983, la fe le dio un nuevo y poderoso significado. Ese día, en su humilde hogar, Gladys Herminia Quiroga de Motta, una vecina de 50 años, tuvo la primera de una serie de apariciones de la Virgen María.

La Virgen, que se le presentó en una luz cegadora, le encomendó una misión: “Soy patrona de esta región. Hagan valer mis derechos”. Este mensaje guió a Gladys y a su confesor, el padre Carlos Pérez, a una imagen olvidada en el campanario de la catedral: una estatua de Nuestra Señora del Rosario, de 1884, que la Virgen le había mostrado en sus visiones.

El hallazgo de la imagen, casi un siglo después de haber sido relegada, y el reconocimiento inmediato de Gladys, confirmaron la autenticidad del mensaje. Con la autorización del obispo diocesano, monseñor Carlos Horacio Ponce de León, se inició la construcción de un santuario en un predio humilde, conocido como “el campito”.

El santuario que congrega a multitudes

Desde 1983, cada 25 de septiembre, San Nicolás se transforma. Cientos de miles de peregrinos de todo el país y de naciones vecinas caminan, rezan y se congregan en el santuario, un imponente templo con una cúpula visible desde toda la ciudad. La devoción, que creció de boca en boca, fue avalada en 2016 con un decreto del entonces obispo Héctor Sabatino Cardelli, que reconoció el «carácter sobrenatural» de los eventos.

Así, la ciudad que en el siglo XIX fue el escenario de un acuerdo político fundamental, se convirtió en el siglo XX en un faro de espiritualidad y esperanza. Una urbe donde la historia y la fe se entrelazan para contar una de las historias más singulares de la Argentina.