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Invierno más cálido de lo normal: La Rioja enfrentará temperaturas atípicas que podrían impactar la agricultura provincial

Por Eduardo Nelson German · 7 de mayo de 2026 · 15:47

El Servicio Meteorológico Nacional pronostica un 50% de probabilidad de que el invierno 2026 sea más caluroso de lo habitual en la provincia. Las máximas podrían superar los 25°C en días de invierno, mientras que las precipitaciones serían inferiores a lo normal, profundizando los desafíos de una región agrícola ya debilitada.


La Rioja atravesará un invierno atípico. Según el último pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe una probabilidad del 50% de que las temperaturas medias durante mayo, junio y julio superen los registros históricos normales en la provincia. Para una región que enfrenta una crisis económica estructural donde el sector agropecuario es uno de los pilares frágiles de la economía provincial, esta anomalía térmica representa una amenaza adicional.

El SMN anticipa que en el norte argentino, donde La Rioja ocupa un lugar central, las temperaturas medias podrían superar los 16°C durante el trimestre invernal. Más significativo aún: las máximas podrían romper el techo de los 25°C en jornadas que históricamente son frías. Se trata de una inversión del patrón climático normal para la estación, condicionada en parte por la posible irrupción de un evento El Niño en el océano Pacífico.

El factor El Niño y sus implicaciones regionales

La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estima un 61% de probabilidad de que El Niño ocurra en 2026, aunque existe solo un 25% de chance de que sea un evento fuerte o muy fuerte. Sin embargo, expertos como Paul Roundy, especialista de la Universidad Estatal de Nueva York, señalan que existe potencial para que el episodio de 2026 sea el más intenso de los últimos 140 años.

Para La Rioja, esto significa más que simplemente inviernos cálidos. El Niño históricamente altera patrones de precipitación, y en el caso de la provincia norteña, el SMN anticipa precipitaciones inferiores a lo normal durante el invierno. Esta combinación —temperaturas altas y lluvias escasas— es particularmente problemática para una región que ya enfrenta déficit hídrico estructural y depende de ciclos agrícolas cada vez más vulnerables al cambio climático.

Impacto en la agricultura riojana

La Rioja posee una economía fuertemente dependiente de la agricultura y la ganadería. El invierno 2026 presentará un escenario de estrés hídrico acentuado: temperaturas elevadas aumentarán la evaporación del suelo, mientras que las precipitaciones por debajo de lo normal reducirán la reposición de agua en acuíferos y reservas superficiales.

Para los cultivos de invierno —particularmente ajo, cebolla y cultivos forrajeros— temperaturas superiores a los 25°C en días que deberían ser fríos pueden acelerar ciclos vegetativos anormales, afectar la vernalización (proceso que requieren temperaturas bajas) y comprometer rendimientos. Para la ganadería, el estrés hídrico ya documentado en informes provinciales se profundizará, limitando disponibilidad de agua para bebida animal y producción de forraje.

Un invierno «normal» sería catastrófico para La Rioja

Paradójicamente, lo que en muchas regiones del país podría verse como un alivio —un invierno más templado—, en La Rioja se suma a una lista creciente de presiones sobre un sector agrícola que ya está en crisis. Datos recientes muestran que la provincia ha visto caídas significativas en el empleo formal y en ingresos reales. Un invierno de precipitaciones deficitarias limitará la capacidad de productores pequeños y medianos para recuperarse.

El SMN es claro en subrayar que el pronóstico es probabilístico y que pueden presentarse irrupciones de aire frío o episodios cálidos fuera de lo previsto. La recomendación del organismo es seguir de cerca los reportes diarios y semanales, especialmente ante la posibilidad de fenómenos meteorológicos de alto impacto.

Preparación y recomendaciones

Para La Rioja, el pronóstico debería disparar alertas en los sectores de riego y agricultura provincial. El Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) y los organismos provinciales de agua deberían revisar disponibilidad de recursos hídricos e implementar planes de contingencia. La ganadería, particularmente en zonas de secano, necesitará acceso a sistemas de riego de emergencia.

El gobierno provincial enfrenta presiones fiscales severas que limitan inversión en infraestructura hídrica, pero un invierno con precipitaciones inferiores a lo normal y temperaturas elevadas sin gestión anticipada podría traducirse en pérdidas agrícolas significativas que profundicen la crisis económica ya documentada.

El invierno 2026 en La Rioja no será simplemente diferente: será un test de resiliencia climática para una provincia cuya economía ya está en condiciones frágiles.