Un cajón se desprendió de un camión e impactó de lleno contra el micro que se dirigía a Buenos Aires. La pericia del conductor, clave para evitar un desenlace fatal.
La tranquilidad de la siesta riojana se rompió por un momento de pánico que estuvo a punto de convertirse en tragedia. Un colectivo de la empresa Turismo Tango, que cubría la ruta entre Aimogasta y Buenos Aires, sufrió un grave accidente a la altura del kilómetro 335 de la Ruta Nacional 38 cuando un cajón de madera se desprendió de un camión y se incrustó en el parabrisas.
El ómnibus, conducido por Juan Manuel Maio, oriundo de Avellaneda, transportaba a decenas de pasajeros en un viaje que se desarrollaba con normalidad. El siniestro ocurrió cuando un camión Iveco, cargado con cajones de madera, adelantó al colectivo. En ese instante, uno de los bultos se soltó y golpeó con fuerza el frente del micro.
El impacto causó un estruendo que desató el pánico entre los pasajeros, que temieron lo peor. Sin embargo, la pericia y la reacción del chofer fueron vitales. Con una calma que todos destacaron, Maio logró mantener el control del vehículo y detenerlo, evitando que el accidente se transformara en una tragedia fatal.
Milagrosamente, a pesar de los severos daños materiales que sufrió el colectivo, ninguno de los ocupantes resultó herido. Los pasajeros, todavía en estado de shock, coincidieron en que estuvieron «a centímetros de la muerte», pero la rápida y eficaz respuesta del conductor fue lo que les salvó la vida.










































