La intendenta Adriana Olima impulsó una tarde de talleres y encuentro familiar en el corazón del municipio serrano, donde los más pequeños tuvieron la oportunidad de crear sus propios huevos de chocolate con todos los elementos y la orientación necesarios. La actividad se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa local.
La Plaza San Martín de Famatina fue el escenario de una tarde especial este fin de semana de Semana Santa, cuando los niños del municipio tuvieron la oportunidad de convertirse por unas horas en pequeños chocolateros. Impulsada por la gestión de la intendenta Adriana Olima, la actividad convocó a los más pequeños y a sus familias en torno a una experiencia que combinó aprendizaje, sabor y celebración comunitaria.
Cada niño elaboró su propio Huevo de Pascua, contando con el acompañamiento de quienes condujeron el taller, los conocimientos necesarios y todos los materiales requeridos para llevar adelante la tarea. El entusiasmo de los participantes fue, según destacaron desde la intendencia, uno de los aspectos más sobresalientes de una jornada que desbordó alegría y energía infantil.
Lejos de ser una simple actividad de entretenimiento, la propuesta apuntó a que los niños vivieran la Semana Santa desde un lugar activo y creativo, apropiándose de uno de los símbolos más queridos de la festividad. Que cada pequeño pudiera llevarse a casa un huevo de chocolate hecho con sus propias manos le otorgó a la experiencia un valor afectivo difícil de igualar con cualquier producto comercial.
La plaza, corazón cívico y social de Famatina, volvió a cumplir su rol de punto de encuentro entre vecinos, reafirmando la apuesta de la gestión municipal por el uso del espacio público como lugar de cohesión comunitaria. Familias enteras compartieron la tarde en un clima de calidez que, según los presentes, hizo de esta Semana Santa algo verdaderamente memorable para los más chicos del municipio serrano.







