En medio de la dispersión del peronismo por el Día de la Lealtad, el gobernador de La Rioja alienta a sus filas con una posible candidatura presidencial. El escenario contrasta con la realidad de su provincia, que ostenta dos récords económicos negativos: es la única en cesación de pagos de deuda y acaba de reactivar el «Chacho», la cuasimoneda para fomentar el turismo.
El mapa político del peronismo de cara a 2027 ya empieza a dibujarse, y en ese ajedrez emerge con fuerza la figura del gobernador riojano Ricardo Quintela. El mandatario, uno de los opositores más duros al gobierno de Javier Milei —llegó a decir que el oficialismo está «acabado»—, capitaliza su discurso confrontativo para posicionarse como una posible alternativa en el fragmentado panorama justicialista.
El optimismo de sus seguidores, sin embargo, choca de frente con la cruda realidad económica de la provincia que gobierna. La Rioja ostenta dos marcas de gestión únicas en el país, ambas vinculadas a la emergencia financiera.
El doble récord de la crisis riojana
La primera y más grave es el default. La Rioja es, a la fecha, la única provincia argentina en cesación de pagos de su deuda externa con acreedores internacionales, una situación que arrastra desde febrero de 2024. A pesar de llevar más de un año y medio en negociaciones para reestructurar sus bonos (incluido el polémico «Bono Verde»), el gobierno de Quintela anunció que no cumplirá con el último vencimiento, extendiendo la mora y profundizando la desconfianza del mercado.
La segunda particularidad es la cuasimoneda. Para hacer frente a la crisis de ingresos y a la baja de las transferencias nacionales, Quintela relanzó el «Chacho» (el Bono de Cancelación de Deuda), convirtiendo a La Rioja en la única jurisdicción del país con una moneda propia en circulación. El «Chacho» fue reactivado bajo la figura de un «Previaje Riojano», ofreciendo un reintegro del 50% en esta cuasimoneda para fomentar el golpeado sector turístico local.
La tensión política vs. la caja provincial
La proyección nacional de Quintela se basa en su postura de resistencia. El año pasado, el riojano fue uno de los protagonistas de los grandes actos de unidad peronista, como el encuentro en la Quinta de San Vicente junto a Axel Kicillof, buscando alinear a las facciones de «Unión por la Patria».
No obstante, su ambición choca con la necesidad urgente de resolver los problemas de caja. Las fuentes riojanas justifican el default y la emisión de la cuasimoneda alegando que la provincia debe priorizar las necesidades sociales ante lo que consideran una «retención» de fondos federales por parte de la Nación.
Mientras el resto del peronismo se concentra en las diversas actividades por el Día de la Lealtad —con el kirchnerismo movilizando a la casa de la ex presidenta Cristina Kirchner y la CGT preparando su propio acto—, Quintela intenta equilibrar su liderazgo opositor con la gestión de una provincia en emergencia, que depende de bonos de papel local y mantiene su deuda internacional en mora.







