Milei blindó a Adorni en su primera reunión de Gabinete, mientras el Gobierno mantiene congelado el diálogo con Quintela

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El Presidente se sumó sorpresivamente al encuentro en la Casa Rosada para inaugurar la «segunda fase» de la gestión. El ministro del Interior, Diego Santilli, avanza en su hoja de ruta con los mandatarios aliados pero excluye de la agenda al gobernador riojano y al resto del pelotón de los «díscolos»


La Casa Rosada amaneció blindada, con cintas de restricción y un operativo de seguridad que anticipaba una jornada bisagra. Manuel Adorni encabezó este miércoles su primera reunión como jefe de Gabinete, pero el dato político no fue solo el debut del funcionario, sino el gesto de autoridad de Javier Milei: el Presidente se sumó al encuentro para inaugurar simbólicamente la segunda etapa de su gobierno. Sin embargo, en esta mesa de poder que rediseña el mapa nacional, La Rioja brilla por su ausencia.

Mientras en el Salón Eva Perón se sentaban las nuevas espadas del oficialismo —como los ministros Alejandro Monteoliva (Seguridad) y Carlos Presti (Defensa)—, la estrategia política de la Casa Rosada quedó expuesta con crudeza: consolidar a los propios y aislar a los opositores duros.

En la reunión, la presencia riojana estuvo garantizada únicamente por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien se consolida como el interlocutor privilegiado de la provincia en Balcarce 50. En la vereda de enfrente, el gobernador Ricardo Quintela continúa fuera del radar de las negociaciones políticas que encabeza el ministro del Interior, Diego Santilli.

La estrategia del «congelador» para los díscolos

Santilli, pieza clave del esquema de Adorni, se jacta en privado de una estadística contundente: al finalizar la semana habrá dialogado con 14 de los 20 gobernadores que se reunieron con Milei tras las elecciones legislativas. Ayer fue el turno del misionero Hugo Passalacqua y el viernes recibirá al jujeño Carlos Sadir.

Sin embargo, el ministro mantiene una política de «teléfono cortado» con el grupo de los mandatarios que la Casa Rosada etiqueta como «díscolos». En esa lista negra figuran Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y el propio Quintela.

«Espera primero terminar con los que se mostraron dispuestos con el Gobierno», deslizan fuentes oficiales sobre la táctica de Santilli. Para La Rioja, este aislamiento es una señal de alerta máxima: mientras se define la letra chica del Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria, la provincia no tiene silla en la mesa de discusión.

Adorni y la «lupa» sobre los fondos

El nuevo jefe de Gabinete busca imprimirle una dinámica de «agilidad y control» a la gestión. Los allegados a Adorni hablan de un seguimiento exhaustivo de cada área y la activación de auditorías en los ministerios. Esta impronta de fiscalización podría traducirse en un endurecimiento aún mayor en el giro de fondos discrecionales hacia las provincias opositoras.

Con el Consejo de Mayo reunido para pulir los detalles de las reformas estructurales, el Gobierno avanza en soledad o con aliados circunstanciales. La foto de hoy en la Rosada, con Milei respaldando a su equipo y Martín Menem sonriente, contrasta con la realidad del Centro Cívico riojano, que observa desde afuera cómo se decide el futuro económico del país.

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