El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

La Rioja, en el ojo del huracán: asfixia financiera, intrigas palaciegas y el dilema existencial de Quintela

El gobernador enfrenta la peor caída del país en empleo y coparticipación mientras debate su futuro: pactar con los Menem y ceder poder institucional o mantener la «resistencia» a costo del default; la interna en el Senado y los mensajes cifrados de la justicia En política, el tiempo suele ser un recurso más escaso que…

El gobernador enfrenta la peor caída del país en empleo y coparticipación mientras debate su futuro: pactar con los Menem y ceder poder institucional o mantener la «resistencia» a costo del default; la interna en el Senado y los mensajes cifrados de la justicia


En política, el tiempo suele ser un recurso más escaso que el dinero. Para Ricardo Quintela, ambos se están agotando simultáneamente. El gobernador de La Rioja cierra noviembre atrapado en una tormenta perfecta donde convergen el colapso de los indicadores económicos, el cierre del grifo nacional y una interna peronista que cruje tanto en la provincia como en el Senado de la Nación.

La realidad, despojada de la retórica de trinchera, se impone con la frialdad de las planillas de cálculo. Los últimos datos de la consultora Politikon Chaco son lapidarios: la provincia sufrió en noviembre una caída real del 6,3% en las transferencias automáticas, superando el promedio del ajuste nacional. Más dramático aún es el desmoronamiento del empleo en la construcción, que se desplomó un 69,5% desde la asunción de Javier Milei, convirtiendo a La Rioja en la «zona cero» del desempleo sectorial en el país.

El dilema de hierro: Menem o la nada

Bajo esta presión asfixiante, Quintela enfrenta una encrucijada existencial. La Casa Rosada, a través de Martín y «Lule» Menem, ha puesto precio al oxígeno financiero que la provincia reclama: la apertura del cerrojo institucional. El libertarismo local exige sillas en el Tribunal de Cuentas y en el Tribunal Superior de Justicia para auditar «en qué se gasta la plata».

El cálculo político es cruel. Si el gobernador cede ante los Menem, obtendrá los fondos para pagar sueldos y aguinaldos, pero perderá su activo más valioso: el protagonismo nacional como el antagonista predilecto de Milei. Si resiste, mantendrá la épica, pero condenará a su administración a la insolvencia.

El intento del oficialismo riojano de eludir este peaje político fracasó estrepitosamente. La maniobra de la diputada Hilda Aguirre de Soria para abrir un canal paralelo con el ministro Diego Santilli se topó con una pared: «Hablen con Menem». La respuesta fue el detonante del desaire público en la Legislatura provincial, donde la vicegobernadora Teresita Madera omitió deliberadamente nombrar al titular de la Cámara baja nacional, dinamitando los puentes de diálogo.

Fuego amigo en el Senado

Mientras el frente externo se complica, el frente interno se fractura. El fracaso de la última convocatoria kirchnerista en el Senado para regular los DNU expuso las grietas del peronismo riojano. La sesión no cayó solo por falta de número, sino por la intransigencia de Fernando Rejal, el senador que responde a Quintela pero juega con bloque propio.

Rejal condicionó el quórum al nombramiento de Ricardo Guerra en la Auditoría General de la Nación (AGN), chocando de frente con la estrategia de Cristina Kirchner, apoyada por la otra senadora riojana, Florencia López. La disputa entre Rejal (autonomía provincial) y López (alineamiento con el Instituto Patria y ambición 2027) dejó al peronismo sin ley de DNU y a Quintela con un bloque dividido que ya no garantiza disciplina vertical.

La justicia como mensaje y la trinchera bonaerense

En el plano local, la reactivación de la causa por desvíos de fondos a través de ONGs sacudió el avispero. Aunque los imputados son exfuncionarios como Néstor Bosetti —quien acusa a Martín Menem de impulsar la causa—, la política lee el expediente como un mensaje cifrado para el exgobernador Luis Beder Herrera. El paralelismo con el default del Bono Verde es inquietante: ideas del caudillo histórico, ejecutadas por Sergio Casas, que hoy le explotan en las manos a Quintela.

Ante este panorama de aislamiento, el gobernador busca refugio en la «liga de los gobernadores». Su reciente pedido de «generosidad» a la conducción de Unión por la Patria busca evitar la fuga de mandatarios como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo hacia un nuevo bloque federal. Simultáneamente, fortalece el eje con Axel Kicillof: la foto en Mar del Plata entre su ministro Ariel Puy Soria y Carlos Bianco es la señal de que, ante la ausencia de Nación, La Rioja y Buenos Aires intentarán resistir espalda con espalda.

Sin plata, con la obra pública paralizada y la oposición libertaria exigiendo las llaves del control institucional, Quintela transita sus horas más difíciles. El «modelo riojano» se encuentra en el punto de máxima tensión: o se reinventa en la negociación o se quiebra en la resistencia.


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